Dos caras del RB22
Red Bull trabaja ya en una serie de mejoras importantes para el RB22, pero al mismo tiempo se enfrenta a un pequeño gran fastidio reglamentario: podría quedarse sin una oportunidad valiosa en Fórmula 1 para ganar margen de desarrollo. Porque, por supuesto, cuando un equipo ya tiene deberes por hacer, siempre aparece otro problema con sello burocrático.
Según explicó el analista técnico de RacingNews365, Paolo Filisetti, el RB22 presenta dos realidades muy distintas. Por un lado, la unidad de potencia RBPT-Ford ha resultado ser bastante más fuerte y fiable de lo que se esperaba. Por otro, el chasis fabricado en Milton Keynes todavía no alcanza el nivel necesario para plantar cara en igualdad de condiciones a los otros equipos de cabeza.
Dicho de forma simple, la potencia no parece ser el gran agujero del coche.
El motor responde, el chasis no tanto
De acuerdo con fuentes del paddock, RBPT podría no cumplir los requisitos para entrar en las Oportunidades Adicionales de Desarrollo y Mejora, conocidas por sus siglas en inglés como ADUO.
La razón estaría en que su déficit de rendimiento frente al motor Mercedes se considera inferior al 2 por ciento. Eso lo coloca en una situación distinta a Ferrari, Honda y Audi, que sí podrían acceder a más concesiones presupuestarias o libertades de desarrollo para recortar diferencias.
En cambio, los principales problemas del Red Bull parecen estar en el coche como conjunto, sobre todo en la dinámica del vehículo y en la aerodinámica.
Un coche inestable en curvas y cambios de apoyo
En las tres primeras carreras de la temporada, y especialmente en Japón, el RB22 ha mostrado una inestabilidad muy marcada entre el eje delantero y el trasero.
El coche ha acusado un subviraje notable al entrar en curva y, después, un sobreviraje igualmente acusado al salir. En Japón también se vieron tirones bruscos de inestabilidad, que obligaron a los pilotos a corregir de forma seca y constante.
Arreglar este comportamiento en poco tiempo no será precisamente sencillo. Con solo un parón breve en el calendario, no parece realista esperar grandes cambios mecánicos, más allá de un análisis detallado de cómo responde el coche a distintas configuraciones de reglaje.
Revisar la geometría de la suspensión, por ejemplo, parece poco probable con el margen disponible. Lo más factible, y también lo más urgente, es mejorar la integración entre la plataforma aerodinámica del coche y su comportamiento mecánico.
En otras palabras, el RB22 necesita un mejor equilibrio aerodinámico, mapas de funcionamiento más estables y una distribución de carga más homogénea.
A la vez, la respuesta de la suspensión tendrá que adaptarse a esas nuevas características aerodinámicas para suavizar las transferencias de carga y reducir esa tendencia del coche a reaccionar con demasiada brusquedad cuando cambian la dirección o el agarre. La idea es conseguir un equilibrio más previsible y menos nervioso.
El peso, el otro problema que aprieta
Hay, además, un factor que puede estar condicionando de forma decisiva el comportamiento del RB22: el peso.
Según distintas estimaciones, el coche estaría claramente por encima del peso mínimo, y RacingNews365 entiende que la cifra podría llegar a 10 kilos. Eso no solo perjudica el rendimiento general, sino que también limita la distribución óptima de masas.
Por eso, tras los test de pretemporada en Bahréin, se convirtió en una prioridad inmediata poner en marcha un programa de reducción de peso.
Es bastante probable que, de cara al Gran Premio de Miami, Red Bull introduzca piezas revisadas que, por fuera, sean prácticamente idénticas a las anteriores, pero que hayan sido diseñadas para pesar menos.
Eso tendría efectos positivos en varios frentes, incluida la gestión de energía. Un coche más ligero mejora por definición la eficiencia energética, lo que ayuda tanto en la recuperación como en la entrega de energía del sistema híbrido.
La lista de tareas de Red Bull
En resumen, Red Bull tiene bastante claro qué debe resolver:
- afinar la aerodinámica;
- reducir peso;
- mejorar la integración entre dinámica del vehículo y rendimiento aerodinámico.
La intención es atacar esos frentes en paralelo antes de Miami, pero con tan poco tiempo disponible la prioridad será fundamental. No es exactamente el escenario ideal para ordenar problemas complejos y además interdependientes, aunque la Fórmula 1 rara vez se compadece de nadie.