Un parche con varias tareas pendientes, resueltas a la vez
Pearl Abyss ha lanzado una nueva actualización para Crimson Desert que trae varias mejoras al conjunto, incluyendo controles más pulidos, tiempos de carga reducidos, nuevas monturas y la sustitución de algunos elementos generados por IA que, según la versión oficial, se habían quedado en el juego por error.
La parte visual era la que más había llamado la atención de los jugadores. En el enorme mundo del RPG aparecieron pronto varias pinturas cuya calidad levantó más de una ceja. Algunas piezas tenían el aspecto inconfundible de haber sido creadas por IA, con al menos una obra especialmente inquietante en la que humanos y caballos parecían haberse fundido en una misma pesadilla artística.
Cambios visibles en las pinturas
Tras la actualización, varios jugadores han detectado diferencias claras en esas obras. Donde antes había manchas genéricas y composiciones poco convincentes, ahora hay imágenes que parecen realmente pintadas y que, al menos, obedecen a una lógica visual básica. Un pequeño detalle que ayuda bastante cuando se supone que estás coleccionando arte y no desechos digitales con marco.
La compañía no ha detallado una lista completa de todas las piezas corregidas, pero sí ha dejado claro que estos reemplazos forman parte de sus mejoras visuales en curso.
Más ajustes: cargas, controles y monturas
El parche ya está disponible en Steam, Xbox y PS5. Además de las correcciones de arte, introduce cinco monturas invocables cuyos detalles se mantienen sin desvelar para no arruinar sorpresas, algo que en este caso sí parece razonable.
La actualización también reduce los tiempos de carga al viajar rápidamente y añade más cambios en los controles dentro de los esfuerzos continuos del estudio por afinarlos. Entre esas mejoras figura un aumento de la velocidad de movimiento tanto para el personaje principal como para las monturas.
En resumen, Crimson Desert ha recibido una puesta a punto bastante amplia: menos espera, mejor manejo, más monturas y menos cuadros que parecen haber sido diseñados por un algoritmo en una tarde especialmente mala.