No voy a esconder lo obvio: al final Gavin Newsom sí probó un poco del banquete en la mesa de Sam's, y fueron el marisco, el sourdough y, sobre todo, el aguacate los que le llamaron la atención. El aguacate le trajo un recuerdo: cuando fue gobernador interino y, con Jerry Brown fuera del estado, bautizó al aguacate como fruta oficial de California. Sí, en serio.
Un libro para ordenar la historia
Newsom publicó una memoria que, según él, le tomó cinco años escribir. No es solo una lista de anécdotas de político; es un intento de entender su propia historia, la de su familia y la de San Francisco. Habla de privilegio y de carencias: de crecer entre dos mundos —la presencia de familias adineradas y, al mismo tiempo, la vida de una madre soltera que trabajó mucho para sacar adelante a sus hijos.
Énfasis familiar: el gobernador dice que su mujer y sus cuatro hijos tienen un poder real sobre cualquier decisión personal, incluida la idea de presentarse a la presidencia en 2028. Sus hijos ya le han dicho, en términos muy claros, que prefieren que pase más tiempo con ellos.
Sam's: más que un restaurante
Sam's es un punto fijo para Newsom. Allí comían su padre y su abuelo, se reunían figuras clave de la ciudad y se tejían historias políticas. Newsom recuerda tanto las celebraciones como los momentos duros que vivió en esas cabinas tras cortinas. Incluso contó la vez en que un influyente local le dijo que no debía aspirar a la alcaldía; al final, ese mismo hombre acabó apoyándole.
Política: matices y resultados
Cuando le preguntan si es progresista o moderado, evita encasillarse. Se define como pro-empresa y a la vez partidario de reducir las desigualdades. Destaca medidas que atribuye a su gestión: aumento de salarios para ciertos trabajadores, políticas relacionadas con la sanidad y el equilibrio presupuestario. Para él no son contradicciones: cree que se puede impulsar crecimiento económico y, al mismo tiempo, políticas redistributivas y responsables.
Newsom también critica lo que percibe como la pasividad de su partido frente a la dureza del adversario político. Dice que los demócratas han intentado ser siempre los “correctos” y que esa estrategia no basta frente a un oponente que, según él, juega sin contemplaciones. Por eso aboga por una respuesta más enfática: "pelear fuego con fuego" cuando sea necesario, aunque reconoce el riesgo moral de esa táctica.
Relación con Trump
La relación entre Newsom y Donald Trump ha tenido momentos de colaboración y de choque. Se conocen desde hace años, trabajaron en situaciones de desastre y en etapas críticas durante la pandemia. Newsom valora haber mantenido una línea de trabajo en momentos concretos, pero advierte que Trump ha cambiado: hoy lo ve como una figura cada vez más descontrolada y peligrosa.
Relata una conversación reciente en Davos, donde Trump intentó persuadirle en persona. Newsom dice que Trump busca caer bien y que necesita ser necesitado. Aun así, mantiene la determinación de enfrentarlo cuando considere que está en juego la integridad de las instituciones democráticas.
¿Candidato en 2028?
La prensa da por hecho que va a presentarse. Newsom responde que no hay decisiones tomadas: su familia tiene veto y él quiere estar seguro de que su candidatura tendría un propósito mayor que su propia ambición. El ejemplo más claro: su hijo de 14 años le pidió explícitamente que no se presentara porque quiere más tiempo con su padre. Eso, según Newsom, pesa mucho.
Admite que la decisión depende también de si puede aportar algo único frente a la competencia y si el contexto político lo exige.
Posturas internacionales y límites
Israel: Newsom dice que respeta y apoya al Estado de Israel, pero critica al primer ministro Benjamin Netanyahu por su giro hacia la derecha y por negar una solución de dos estados. Reconoce que usó la palabra "apartheid" en un contexto específico y que lo lamenta en términos generales; su preocupación real es la dirección política que podría llevar a una anexión del territorio palestino.
Cuba y Venezuela: Opina que políticas de décadas no han logrado los resultados deseados y que hay que replantear enfoques. Valora los avances recientes en negociación y la liberación de prisioneros como indicios de que nuevas tácticas pueden ser útiles.
Taiwán y China: Mantiene la postura de ambigüedad estratégica de Estados Unidos respecto a Taiwán y subraya la importancia de la competencia tecnológica con China. Para Newsom, la apuesta por la energía verde y la industria de vehículos eléctricos no es solo ambiental; es una cuestión de liderazgo económico y de seguridad nacional frente a China.
Un cierre con humor y un cameo
La charla termina en tono ligero con la entrada del exalcalde Willie Brown, que bromea sobre si Newsom debería presentarse y qué necesitaría a cambio. Brown suelta que Newsom debería ganar si se presenta. La escena sirve para recordar que, entre la seriedad de la política y las decisiones sobre la vida personal, sigue habiendo lugar para una carcajada en una cabina de Sam's.
En resumen: Newsom quiere cuidar a su familia, ordenar su historia y, si decide dar el salto a 2028, hacerlo con la convicción de que puede marcar la diferencia. Mientras tanto, está dispuesto a enfrentarse a Trump y a reclamar un enfoque más duro cuando considere que está en juego la democracia.