Un estreno poco glorioso para el baño más caro del sector

Apenas unas horas después del despegue rumbo a la Luna, la tripulación de Artemis II se encontró con un problema muy terrestre dentro de una nave diminuta: el baño dejó de funcionar como debía.

La cápsula Orion lleva a bordo un nuevo Universal Waste Management System, un inodoro de última generación valorado en 30 millones de dólares y pensado, en teoría, para poner orden en décadas de quejas de astronautas. La realidad, como suele ocurrir con la tecnología que promete solucionar todo, fue algo menos elegante.

Poco después del inicio del vuelo histórico, la especialista de misión Christina Koch detectó una luz de avería parpadeando. El fallo estaba en el ventilador encargado de recoger la orina, que se había quedado completamente bloqueado.

Houston se convirtió en fontanería espacial

NASA confirmó que la tripulación podía seguir usando el inodoro para los residuos sólidos. Para el resto, en cambio, tocó recurrir a bolsas de contingencia mientras los ingenieros buscaban una solución.

Desde Houston, los controladores de vuelo guiaron a Koch paso a paso para acceder al ventilador, eliminar el atasco y reiniciar el sistema. Fue una especie de servicio técnico a distancia, pero con la pequeña diferencia de que el aparato estaba orbitando lejos de cualquier tienda de recambios.

La maniobra salió bien y el costoso retrete volvió a funcionar antes de que la tripulación se fuera a dormir.

Después, Mission Control dio el visto bueno con una instrucción bastante concreta: dejar que el sistema alcanzara la velocidad de trabajo antes de aportar líquido. NASA, siempre tan elegante cuando la situación lo exige.

Koch restó dramatismo al incidente y explicó que probablemente se trataba de un problema de calentamiento, una cuestión de cebado. También señaló que al principio pensaron que algo podía estar interfiriendo con el motor, pero que al final todo quedó resuelto.

"Me gusta pensar que es probablemente la pieza más importante del equipo a bordo", dijo Koch sobre el susto con el baño. "Todos respiramos aliviados cuando vimos que estaba bien. Solo era una cuestión de que necesitaba calentarse. Pensamos al principio que algo podía estar bloqueando el motor. Por suerte, ahora todo funciona".

En definitiva, Artemis II ya puede añadir otra pequeña hazaña a la lista: llevar un inodoro carísimo al espacio y conseguir que vuelva a funcionar antes de acostarse. No es exactamente el tipo de épica que suele aparecer en los carteles, pero sí muy de NASA.