Un alto funcionario de la Casa Blanca, que habló en anonimato, dijo que en un periodo de cuatro días los videos que publicaron sumaron más de 3.000 millones de impresiones. Según ese mismo funcionario, eso supera cualquier cosa hecha hasta ahora en este segundo mandato presidencial.
Estrategia: memes, clips y audiencias jóvenes
La Casa Blanca ha apostado por una comunicación en modo de guerra que combina mensajes tradicionales con contenidos pensados para redes sociales. Un pequeño equipo interno, descrito como muy conectado a la cultura de internet, ha publicado varios videos cortos que buscan captar la atención de audiencias jóvenes y muy activas en plataformas digitales.
Entre los ejemplos citados están ediciones que usan jugadas de la NFL, jonrones de la MLB, imágenes de videojuegos y fragmentos de películas populares. También se menciona un video con una recreación por ordenador de un famoso lanzador de bolos logrando una tirada simbólica contra la estructura militar iraní, todo acompañado por una canción reconocible del rock.
Algunos ejemplos de estilo
- Clips tipo TikTok con acción y ritmo rápido.
- Montajes con imágenes de videojuegos y películas para dramatizar ataques o victorias.
- Ediciones deportivas que usan tackles o strikes como metáfora visual de operaciones militares.
Críticas desde el ámbito militar y la opinión pública
Varios ex altos mandos militares han reaccionado con preocupación. El general retirado Joe Votel dijo que no cree que la actuación de nuestras fuerzas necesite adornos del cine o los videojuegos, y que las fuerzas armadas representan bien al país sin esa fantasía.
El teniente general retirado Ben Hodges afirmó que el enfoque parece desconectado de la realidad y que puede crear dudas entre los aliados sobre la seriedad de la Administración.
La versión de la Casa Blanca
Un funcionario involucrado en la producción defendió la táctica: la intención, según dijo, es llegar a jóvenes que muestran cierto apoyo a la acción militar, y los contenidos buscan resaltar el trabajo heroico de las tropas de una forma que capte la atención.
Otro funcionario, también en anonimato, describió el trabajo como un esfuerzo creativo y colegiado. Traducido libremente, dijo que están produciendo memes potentes y que hay un factor de entretenimiento en lo que hacen, pero que se trata de una forma nueva de comunicar que nunca antes se había intentado a esta escala.
Tono del Pentágono y lenguaje problemático
El tono agresivo se ha extendido también al Pentágono. El presentador de comunicaciones y algunas figuras del departamento han usado expresiones beligerantes que han alarmado a observadores y expertos jurídicos. Un alto responsable citado en el reportaje afirmó que no se dará cuartel ni misericordia a los enemigos, y en otros comentarios llegó a calificar ciertas reglas de combate como estúpidas y a referirse a líderes iraníes con términos despectivos que sugerían que estaban escondidos bajo tierra.
El Pentágono no contestó a la solicitud de comentarios incluida en el reportaje original.
¿Funciona la estrategia?
Las métricas de alcance son llamativas, pero los sondeos muestran signos de desgaste. Una encuesta reciente indicó que el 56 por ciento de los estadounidenses desaprueba la gestión de la crisis con Irán, y ese porcentaje sube al 63 por ciento entre los votantes independientes.
Además, otro sondeo señaló que la aprobación entre hombres de 18 a 29 años ha caído a un 33 por ciento desde el 43 por ciento del año anterior. Críticos digitales señalan que la estrategia recuerda a la operación política que funcionó en la campaña de 2024: maximizar visualizaciones y provocar reacciones sin importar si la conversación que generan es positiva o negativa.
Una estratega digital demócrata dijo que la táctica es básicamente cebo de ira para obtener vistas masivas. Otro analista señaló que el estilo apela directamente a un núcleo base muy online que trata la guerra como si fuera un videojuego, y que no se observa a militares activos compartiendo este tipo de contenidos.
Conclusión
La Casa Blanca ha llevado la comunicación de guerra al terreno viral. Esa mezcla de entretenimiento y propaganda alcanza números enormes de impresiones, pero también provoca rechazo entre exmilitares, analistas y una parte importante del público. En lugar de consolidar apoyo, la estrategia corre el riesgo de reforzar dudas y divisiones sobre la guerra.