Resumen rápido
Dos grupos de defensa de los aficionados han presentado una queja formal ante la Comisión Europea contra la FIFA por los precios y las prácticas de venta de entradas del Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México.
Quiénes han presentado la queja
Football Supporters Europe, conocido como FSE, se ha aliado con el grupo de consumidores Euroconsumers para denunciar a la FIFA por lo que describen como un abuso de su posición dominante en la venta de entradas.
Qué reprochan
- Precios extremadamente altos: en la venta general se ofrecieron entradas desde 140 dólares para algunos partidos de fase de grupos hasta 8.680 dólares para la final. La entrada final más barata se situó en 4.185 dólares.
- Uso de precios dinámicos: la FIFA introdujo por primera vez la fijación dinámica de precios, lo que ha generado variaciones y aumentos en función de la demanda.
- Tácticas de venta agresivas y falta de transparencia: FSE y Euroconsumers critican que se usaron presiones comerciales y que el proceso no fue claro para los aficionados.
- Plataforma oficial de reventa: la web autorizada por la FIFA ha mostrado entradas por encima de su valor facial y la organización cobra hasta un 30% de comisión en esas ventas.
Demandas concretas
Entre las reclamaciones figuran que se congelen los precios en la próxima ronda de venta prevista para abril y que se elimine la fijación dinámica cuando se vendan entradas a aficionados europeos.
Els Bruggeman, responsable de políticas y cumplimiento en Euroconsumers, resumió la crítica así: "La fijación dinámica convierte la fidelidad de los aficionados en una subasta, infla los costes sin aportar valor y excluye a muchos seguidores".
Contexto y respuesta de la FIFA
Tras las quejas iniciales de los aficionados en diciembre, la FIFA recortó algunos precios y ofreció entradas por 60 dólares para cada ronda hasta la final, destinadas a que los equipos las distribuyan entre sus seguidores más fieles.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó en enero que la demanda de entradas fue como «1.000 años de Mundiales a la vez» y que espera que los 104 partidos estén agotados, lo que podría llevar a reventas a precios aún mayores.
FSE también criticó que la FIFA presente cifras de venta no verificadas como justificación de sus prácticas, dejando a los aficionados con pocas opciones salvo pagar precios elevados o quedarse fuera.
La FIFA respondió que no ha recibido formalmente la queja y recordó que, como organización sin ánimo de lucro, los ingresos del Mundial se reinvierten en el crecimiento del fútbol.
Lo que supone esto para los aficionados
- Si la Comisión Europea admite la denuncia, podría investigar si la FIFA abusó de su posición dominante en el mercado.
- Si se acreditaran prácticas anticompetitivas, podrían imponerse medidas correctoras y mayor transparencia en la venta de entradas.
En resumen, los seguidores han dado un paso formal para combatir lo que consideran precios y prácticas injustas. Queda por ver cómo responde la Comisión Europea y si la FIFA tendrá que cambiar su enfoque antes de la siguiente ronda de ventas.