Un regreso con sabor clásico

Black Ops 7 ha traído de vuelta un enfoque muy distinto para Warzone con Black Ops Royale, un modo que toma como base Blackout de Black Ops 4 y se acerca bastante más al battle royale tradicional que muchos llevaban tiempo pidiendo, aunque luego cada uno recuerde “lo tradicional” a su manera.

En CDL Major 2, celebrado en Birmingham, Dot Esports habló con Zyro, creador de contenido de Call of Duty y conocido en el Reino Unido como el rey del movimiento, sobre lo que piensa de este modo, en qué se diferencia del battle royale principal y por qué también sigue atento al resurgir de Modern Warfare (2019).

¿Hace falta más habilidad en Black Ops Royale?

La gran diferencia de Black Ops Royale respecto a Warzone es bastante evidente: no hay armamento personalizado ni estaciones de compra. En su lugar, toca saquear, sobrevivir y mejorar el nivel del botín durante la partida. Es decir, el juego deja de ofrecerte siempre la misma rutina de “cae, consigue 10.000, compra el armamento y repite el resto de la partida”, esa coreografía tan familiar que ya casi se hace sola.

Zyro ve precisamente ahí parte del atractivo.

“Nos hemos pasado años con la misma secuencia de siempre: aterrizar, hacer 10.000, pillar el armamento y jugar el resto de la partida. Siempre el mismo ritmo”, explicó.

Para él, Black Ops Royale obliga a adaptarse a lo que el mapa te da. Eso puede significar usar armas o configuraciones que normalmente no elegirías, y precisamente por eso le resulta más entretenido.

“A mí personalmente me encanta ese aspecto. Es lo que hace que sea divertido y que cada vez que vuelvo se sienta distinto”, añadió.

Una parte de la comunidad, sin embargo, sostiene que el botín aleatorio reduce el componente de habilidad. Zyro no lo ve así. Reconoce que los armamentos ayudan a equilibrar Warzone, pero insiste en que también hay mérito en sacar partido a lo que encuentras en Avalon.

“Yo diría que en Avalon probablemente hace falta más habilidad para coger armas distintas y no usar siempre las mismas”, afirmó.

También defendió que ese grado de azar encaja con lo que debería ser un battle royale y que resulta refrescante ver variedad de armas en partida, algo que, según él, ayuda a que el Warzone clásico no se vuelva monótono.

Más movimiento para Warzone

Zyro se ha ganado su apodo de rey del movimiento, así que no sorprende demasiado que la llegada del wall jump y los ganchos le entusiasme. Con la Temporada 3, ambas mecánicas se incorporarán tanto al battle royale principal como a Resurgence.

“Oír que los ganchos y el wall jumping llegan a Warzone es música para mis oídos”, dijo.

No cree que el wall jumping esté roto ni que resulte abusivo. Al contrario, lo ve como un punto de equilibrio ideal para añadir una capa extra de movilidad sin convertir cada enfrentamiento en un festival de descontrol técnico, que ya bastante tiene la gente con seguir a quién le dispara quién.

“No creo que el wall jumping esté por encima, que se use demasiado o que esté demasiado roto. Creo que encaja perfectamente como ese extra de movimiento”, explicó.

También dejó claro cuál sería su combinación favorita si Activision decidiera recuperar Vondel: ganchos y wall jumping en ese mapa. No es precisamente una petición discreta, pero sí bastante coherente con su perfil.

Qué necesita Black Ops Royale a largo plazo

En el momento de la entrevista, Activision todavía no había detallado qué más planeaba para el modo, más allá de Hot Pursuit, que llegará en Season 3 Reloaded. Así que la conversación giró hacia lo que Zyro espera ver en el futuro para que Black Ops Royale no se quede en una curiosidad pasajera.

Su mensaje fue bastante claro: el contenido pequeño pero constante importa más que los grandes fuegos artificiales.

“Hemos visto que, con los años, los mapas no reciben demasiados cambios en los puntos de interés y se quedan prácticamente igual durante todo el ciclo del juego”, señaló.

Para Zyro, renovar periódicamente el botín y las combinaciones de accesorios bastaría para mantener el modo fresco. Puso como ejemplo cambios modestos, como ajustar ciertos accesorios en familias concretas de armas, por ejemplo en los Burner SMG.

También admitió que le gustaría ver cambios de puntos de interés cada pocas temporadas, de forma parecida a lo que está ocurriendo con Verdansk y el nuevo Launch Pad de la Temporada 3. Aun así, dejó claro que las pequeñas actualizaciones regulares pesan más que una gran revisión aislada. El clásico problema de fondo: si no cambias nada, la novedad dura lo que tarda la gente en memorizar el mapa.

Lo mejor de Modern Warfare (2019)

La última parte de la conversación giró hacia el reciente repunte de Modern Warfare (2019). El juego llegó a rebajarse en Steam hasta los 5 dólares y, según Steam DB, superó en número de jugadores al conjunto actual de Call of Duty, que incluye Black Ops 7 multijugador, Zombies, Warzone y el resto del paquete habitual.

Parte de ese interés se explica por la nostalgia, claro, esa fuerza misteriosa que convierte viejos defectos en detalles entrañables. Pero Zyro quiso subrayar que MW19 acertó de pleno en dos apartados: los gráficos y la sensación de juego, incluida la movilidad de aquella época.

“Echo de menos ese movimiento tan directo y sencillo. Obviamente, ahora el omnimovement me gusta mucho, mucho, pero me gustaba la simplicidad de MW19”, comentó.

A su juicio, si el juego hubiera incorporado algunas mejoras, como convertir el slide cancelling en una mecánica real y bien integrada, hoy seguiría funcionando muy bien, sobre todo para jugadores más ocasionales, que no siempre quieren enfrentarse a un manual de acrobacias antes de entrar en una partida.

Lo que de verdad importa

Más allá del título de este año y de lo que venga después, Zyro tiene claro qué necesita Warzone para mantenerse vivo: contenido.

Puede llegar en forma de cambios de puntos de interés, eventos, desafíos de camuflaje o cualquier otra novedad que dé motivos a la gente para volver. Lo importante, según él, es que siempre haya algo que mantenga el interés de los jugadores en el siguiente ciclo y en los que vengan después.