Una entrevista para volver al primer plano

Shakira ha reaparecido en España con una entrevista en el programa Al cielo con Ella, presentado por Henar Álvarez, y lo ha hecho hablando de uno de los capítulos más delicados de su vida: su separación de Gerard Piqué. La conversación, muy esperada, no solo marca su regreso al país, sino también una etapa distinta en la que la artista se muestra más serena, más firme y con otra mirada sobre lo vivido.

Sin mencionar a Piqué de forma explícita, la cantante dejó claro que el proceso fue doloroso, pero también transformador. La idea de fondo fue sencilla y bastante contundente: sufrió, sí, pero no se quedó a vivir allí.

“Me rompí en mil pedazos”

Shakira explicó que la ruptura la dejó hecha añicos. Su frase fue directa: “Me rompí en mil pedazos”. Aun así, su relato no se quedó en el daño. Según contó, también logró recomponerse “pieza a pieza”, apoyándose sobre todo en la música para ordenar todo lo que iba sintiendo.

Ese proceso de recuperación está muy presente en sus canciones más recientes, que funcionan como un espejo de su propia reconstrucción. La artista habló de una transformación que muchas mujeres reconocen sin necesidad de leer una tesis al respecto: soportar, levantarse, seguir y, en medio de todo eso, no perderse del todo.

También recordó una imagen vinculada a su trabajo reciente, Women No Longer Cry, con la idea de que “las lágrimas se convertirán en diamantes”. Una frase llamativa, sí, pero bastante clara sobre el camino que quiere contar ahora: del dolor a la conciencia.

Las canciones y las críticas

Otro de los temas inevitables fue el de las canciones que publicó tras la separación. Varios de esos temas se convirtieron en éxitos mundiales y, al mismo tiempo, en motivo de discusión por sus referencias a su vida privada y al padre de sus hijos. Nada como el éxito internacional para que todo el mundo opine con entusiasmo.

Shakira defendió su derecho a expresarse sin pedir permiso. “Había muchas personas que querían hacerme callar, pero yo ya estaba gritando. Y mi manera de hacerlo es a través de la música”, dijo. Para ella, las canciones no son solo una salida emocional, sino también una forma de reconstrucción personal.

Su respuesta a las críticas fue igual de clara: “Nadie tiene derecho a decirte cómo curarte”. Y sobre el posible efecto de sus letras en sus hijos, propuso otra lectura: cree que también pueden entenderse como una muestra de amor propio y resiliencia.

La cantante añadió una reflexión más amplia sobre la educación emocional. En su opinión, hay que aprender a convivir con la frustración y aceptar que no todo sale como uno espera. Dicho de forma menos amable, la vida reparte más negativas que aprobados, y conviene explicarlo pronto en casa.

Maternidad, carrera y renuncias

La entrevista también dejó espacio para hablar de sus decisiones personales durante los años que vivió en Barcelona junto a Piqué. Shakira reconoció que entonces priorizó la familia y redujo su presencia profesional en Estados Unidos.

“Era importante para mí vivir intensamente los primeros años como madre”, explicó. Esa elección, sin embargo, tuvo un coste: oportunidades perdidas y una carrera que se ralentizó durante un tiempo.

Cuando le preguntaron si se arrepiente, respondió sin rodeos: “No por mis hijos”. Su prioridad, quedó claro, estaba donde dijo que estaba.

Hoy, la música aparece en su vida como algo más que trabajo o promoción. También es terapia, afirmación y una forma de mirar atrás sin necesidad de disimular lo ocurrido. La imagen que deja la entrevista es la de una Shakira menos encajonada en el estereotipo de estrella intocable y más cercana, consciente de sus contradicciones y, sobre todo, de su propia historia.