Hace solo seis meses muchos veían a Aston Martin como la salida lógica para un piloto de primera que necesitara un coche competitivo. Hoy esa imagen se ha desinflado rápido. Tras Australia y el Gran Premio de China, ninguna de las dos AMR26 logró acabar la carrera, y en el equipo empiezan a sonar rumores sobre la búsqueda de un nuevo team principal.
El coche llegó sin los kilómetros necesarios
La AMR26, proyecto de Newey, ha dado pocas vueltas desde los test. Los constantes problemas de fiabilidad han limitado el rodaje y eso ha retrasado su puesta a punto. En la práctica, el chasis y la aerodinámica no se han podido explorar a fondo porque el equipo no logra llevar el coche al límite de forma segura. Además, la unidad de potencia Honda está deliberadamente limitada para evitar roturas, lo que ralentiza aún más el desarrollo.
Vibraciones y baterías: el problema que no se ve en las hojas de tiempo
El objetivo número uno para Aston Martin esta temporada era simplemente llegar a la meta. No lo lograron ni en Melbourne ni en Shanghai. Lance Stroll tuvo que retirarse tras solo 9 vueltas. Fernando Alonso sí llegó más lejos, pero no por una avería técnica: las vibraciones eran tan intensas que empezó a perder sensibilidad en manos y pies y decidió abandonar por motivos físicos tras 32 vueltas.
Alonso contó que las manos y los pies dejaron de responder de forma progresiva debido a las vibraciones. En algunos momentos se le vio apartar las manos del volante para intentar recuperar sensación. El origen del problema parece estar en la unidad de potencia, que vibra en exceso. Esas vibraciones se transmiten al chasis y afectan a la batería, que en esta arquitectura está integrada en la estructura del coche.
Consecuencias prácticas
- Baterías dañadas: las baterías están sufriendo por las vibraciones y el equipo ha llegado a quedarse corto de repuestos desde los test.
- Desarrollo frenado: sin poder estresar el coche en pista, el equipo no puede avanzar en el programa de evolución aerodinámica y de chasis.
- Seguridad y rendimiento: las vibraciones no solo reducen el rendimiento, también ponen en riesgo la capacidad física de los pilotos durante la carrera.
El equipo pretende reforzar las reservas de baterías a partir de Suzuka, según fuentes internas. Mientras tanto, la temporada arrancó con más preguntas que respuestas para Aston Martin: falta de kilómetros, una unidad de potencia capada y problemas estructurales que generan vibraciones. Todo eso se traduce en coches que no terminan las carreras y en interrogantes sobre la dirección del equipo.
¿Qué puede pasar ahora?
- Mayor inversión en repuestos y pruebas para limitar las vibraciones.
- Ajustes en la estrategia con la unidad de potencia para encontrar un equilibrio entre fiabilidad y rendimiento.
- Posibles cambios en la cúpula del equipo si los resultados no mejoran.
En resumen, Aston Martin tiene trabajo urgente por delante. No se trata solo de encontrar velocidad, sino de reparar daños que ya están afectando a pilotos y piezas críticas.