Los recientes ataques a proyectos clave de petróleo y gas en Oriente Medio han abierto una nueva fase del conflicto que puede complicar el suministro energético mundial y sacudir la economía global. No es un buen día para los mercados, ni para cualquiera que dependa del gas para cocinar o calentar su casa.

Qué pasó

Un ataque contra una instalación de producción en South Pars -parte del mayor yacimiento de gas compartido entre Irán y Qatar- fue atribuido a una acción israelí. En respuesta, las autoridades iraníes prometieron atacar varias infraestructuras energéticas de la región.

En pocas horas, misiles iraníes alcanzaron Ras Laffan, el principal complejo de gas licuado de Qatar. QatarEnergy informó de daños extensos y dijo que las reparaciones podrían tardar entre tres y cinco años.

Según fuentes qataríes, se lanzaron cinco misiles balísticos. Cuatro fueron interceptados y uno impactó en el complejo industrial de Ras Laffan, que produce las exportaciones de gas del país.

Sitios amenazados y atacados

Los medios oficiales iraníes afirmaron que numerosos objetivos petroleros y de gas en la región, incluidos instalaciones en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, eran ahora objetivos legítimos. Entre los lugares señalados están:

  • La refinería Samref, cerca del puerto de Yanbu en Arabia Saudí.
  • El complejo petroquímico de Jubail en Arabia Saudí.
  • El yacimiento al-Hosn en Emiratos Árabes Unidos.
  • El complejo petroquímico de Mesaieed en Qatar.

Por su parte, Arabia Saudí confirmó un ataque con drones contra la refinería de Samref y la interceptación de un misil lanzado hacia Yanbu. Kuwait reportó incendios en las refinerías Mina al-Ahmadi y Mina Abdullah tras ataques con drones.

En Emiratos, en el complejo de procesamiento de gas de Habshan, la caída de restos de misiles interceptados provocó el cierre de instalaciones. También se informó de que el yacimiento Bab fue atacado.

Impacto en la oferta y el mercado

Qatar representa aproximadamente una quinta parte del mercado mundial de gas natural licuado. Cerca del 80% de sus exportaciones va a economías en Asia. Un corte prolongado en esas exportaciones elevaría los precios globales del gas y afectaría a numerosos compradores en todo el mundo.

Los mercados reaccionaron con rapidez: los precios del gas subieron de forma notable, con el referente europeo escalando alrededor de un 30% en las primeras sesiones y alcanzando niveles no vistos desde principios de 2023.

"Estamos ya en camino hacia un escenario apocalíptico para el gas", dijo Saul Kavonic, jefe de investigación en la consultora MST Marquee, advirtiendo que la interrupción del suministro de GNL podría durar meses o incluso años dependiendo del alcance de los daños.

Analistas de Rystad Energy consideran creíbles las amenazas, dado que Irán hasta ahora ha ejecutado muchas de las acciones anunciadas. Los precios del crudo Brent podrían sobrepasar los 120 dólares por barril en el corto plazo, según ese análisis.

Consecuencias y riesgos

Las consecuencias van más allá de las cifras en una pantalla: riesgo de prolongación de la agresión militar, daños duraderos en infraestructuras críticas y un alza sostenida de precios energéticos. Todo ello llega después de una gran perturbación previa en el suministro cuando se cerró la ruta del estrecho de Ormuz.

En la esfera política, hay advertencias de potencias externas. Un actor internacional importante ha amenazado con represalias masivas si se producen más ataques a instalaciones de GNL, lo que eleva aún más la tensión y el riesgo de escalada.

Resumen práctico

  • Daños: Instalaciones en Qatar y otros países afectadas, reparaciones estimadas en 3-5 años en algunos casos.
  • Afectados: Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, y compradores de GNL en Asia.
  • Mercados: Subidas inmediatas en precios del gas y riesgo de alzas sostenidas en petróleo.
  • Riesgo: Mayor inestabilidad regional y posibilidad de interrupciones prolongadas en el suministro energético.

En resumen, no es buen momento para ser comprador de energía ni para que las instalaciones energéticas tengan un mal día. La situación sigue siendo dinámica y peligrosa para la seguridad energética global.