Buonfiglio pide algo más que un relevo en la FIGC
Luciano Buonfiglio, presidente del Coni, fue bastante claro al hablar del futuro de la FIGC tras la dimisión de Gabriele Gravina. Su mensaje, resumido sin adornos, fue este: no basta con cambiar a la persona si no cambia también el proyecto.
"Hay que analizar con atención qué debe hacer el fútbol, elegir a un presidente con un programa claro y pedir intervenciones al Gobierno, pero cambiando solo un nombre no cambia nada", afirmó durante la presentación del libro Allenare diversamente, de Alessandro Donati y Francesco Marcello.
Elecciones el 22 de junio
La elección del nuevo presidente de la FIGC está prevista para el 22 de junio, una fecha fijada al mismo tiempo que se formalizaron las dimisiones de Gravina. Buonfiglio aprovechó la ocasión para insistir en que el debate debería centrarse menos en los nombres y más en la planificación.
"Creo que esta vez puede ser la buena, más allá de quién gane, para construir los diez mandamientos de lo que hace falta para que dentro de cuatro o seis años podamos volver a hablar de la selección nacional", señaló. También recordó que, según su visión, la selección vive del trabajo de los clubes, un recordatorio que llega justo cuando varios equipos italianos han dejado una imagen poco brillante en Europa. Una coincidencia muy cómoda, si alguien esperaba una lectura más amable.
Malagò, prudente, y Velasco, con humor
Preguntado por las posibilidades de que Giovanni Malagò se presente, Buonfiglio evitó abrir un frente político innecesario. Dijo que el presidente del Coni solo puede animar a que aparezca una programación clara y que, más allá de los nombres, todos merecen respeto, pero sin convertir el asunto en una campaña electoral.
El propio Malagò, presente también en el acto celebrado en el CPO, prefirió no entrar en materia. "De fútbol no digo nada, ya lo ha dicho todo Buonfiglio", zanjó.
Entre bromas, alguien llegó a mencionar a Julio Velasco como posible presidente de la FIGC. El técnico de la selección femenina de voleibol, campeón de todo lo que se puede ganar y de paso bastante ocupado, lo tomó con humor: "¿Yo presidente de la FIGC? Fue un pescado de abril que llegó hasta Argentina. Para ciertos cargos hace falta especialización", dijo.



