La campaña electoral en Eslovenia ya estaba tensa. Luego llegó un jet privado en pleno diciembre y, según la policía eslovena, en él viajaban representantes de Black Cube, una empresa de inteligencia privada fundada por exmilitares israelíes.

Las acusaciones principales

Las autoridades afirman que los visitantes, entre ellos Dan Zorella, director ejecutivo de Black Cube, y Giora Eiland, exjefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, realizaron labores de vigilancia encubierta y pinchazos telefónicos. Días antes de una elección muy ajustada aparecieron grabaciones filtradas que, según la denuncia, buscaban desprestigiar al primer ministro Robert Golob al vincularlo con casos de corrupción.

Las cintas muestran a figuras prominentes de Eslovenia hablando de presunta corrupción, cabildeo ilegal y uso indebido de fondos estatales. Black Cube no respondió a las solicitudes de comentario tras las acusaciones.

Informe de los servicios y visitas repetidas

  • La Agencia de Inteligencia y Seguridad de Eslovenia, SOVA, entregó un informe al Consejo de Seguridad Nacional que respalda las sospechas sobre la interferencia.
  • El secretario de estado para seguridad, Vojko Volk, dijo que representantes de Black Cube visitaron el país cuatro veces en seis meses y que el 11 de diciembre un equipo pasó tiempo en la calle donde está la sede del partido SDS.
  • SOVA señaló que la interferencia probablemente fue encargada desde dentro de Eslovenia y que el modus operandi de la empresa incluye lanzar material fabricado en momentos estratégicos.

Quién es Black Cube

Black Cube se fundó en 2010 y tiene oficinas en Tel Aviv, Londres y Madrid. Sus fundadores, entre ellos Zorella y Avi Yanus, provienen de las fuerzas de defensa israelíes. La compañía usa técnicas de inteligencia humana y operaciones encubiertas.

La firma ha estado en el foco público por varios escándalos previos. Fue señalada en el caso de Harvey Weinstein por supuestamente espiar a periodistas y a denunciantes usando identidades falsas. En 2022, operativos vinculados a Black Cube fueron condenados en Rumanía por el espionaje al fiscal anticorrupción Laura Kövesi; los implicados llegaron a un acuerdo con la fiscalía. También se ha vinculado a la empresa con operaciones contra críticos del primer ministro húngaro Viktor Orbán.

Reacciones políticas en Eslovenia

El país llega a las urnas con un enfrentamiento claro: Robert Golob, líder de la coalición de centroizquierda, frente a Janez Janša, líder del partido conservador SDS y figura populista. Según agregados de sondeos, Janša mantiene una ventaja estrecha.

Golob ha alertado sobre la gravedad de que una agencia extranjera actúe en el país y dijo que cualquier intento de interferencia externa en las elecciones es inaceptable. Por su parte, Janša admitió haber conocido a Giora Eiland pero no recordó la fecha exacta del encuentro. El SDS ha amenazado con demandas contra activistas que publicaron el primer informe sobre las visitas de Black Cube.

La activista Nika Kovač, quien ayudó a difundir las denuncias iniciales, dijo que recibe con buenos ojos cualquier procedimiento que aclare qué hacía la empresa en Eslovenia y con quién se reunió.

El juego político

  • El SDS usa las grabaciones para afirmar que existe corrupción en las altas esferas.
  • El bando de Golob sostiene que las filtraciones forman parte de un intento de actores extranjeros y aliados para ayudar a Janša a volver al poder.
  • En la campaña también resurgen críticas económicas. La eurodiputada Romana Tomc, del SDS, promete bajar impuestos y acusa al gobierno de Golob de empeorar la economía.

Qué está en juego

Golob describe la elección como una oportunidad histórica para consolidar la estabilidad y continuar reformas en salud y competitividad económica, tras un primer mandato marcado por la guerra en Ucrania, la crisis energética y la inflación alta.

Además de las acusaciones sobre Black Cube, el Gobierno alerta sobre actividad coordinada en redes sociales que podría estar influyendo en la campaña mediante bots y operaciones híbridas, aunque sin atribuir por ahora esa actividad a un actor concreto.

En resumen, Eslovenia afronta una votación en la que se mezclan viejas peleas nacionales con preocupaciones sobre espionaje privado y posible interferencia extranjera. El resultado determinará no solo la dirección del país, sino también cómo responder a una amenaza que muchos consideran un desafío a la integridad del proceso democrático.

Información basada en investigaciones y declaraciones oficiales recogidas en el periodo previo a las elecciones.