La misión entra en su momento más delicado
En el sexto día de Artemis II, la nave Orion se aproxima al lado oculto de la Luna. La travesía ya ha dejado una colección de imágenes impresionantes, alguna reflexión emotiva y, por supuesto, un problema con el baño. Porque incluso a casi 400.000 kilómetros de casa, la infraestructura sanitaria sigue siendo una forma de gobierno.
Aunque esta misión no va a alunizar, su importancia no es menor. Artemis II servirá para comprobar los sistemas que harán posibles las futuras misiones tripuladas: soporte vital, navegación, trajes espaciales, comunicaciones y otras funciones básicas para sobrevivir en el espacio profundo sin improvisaciones heroicas.
Cuándo pasará por el lado oculto de la Luna
La cápsula Orion entró el domingo por la noche en lo que se conoce como la esfera de influencia lunar, el punto en el que la gravedad de la Luna supera a la de la Tierra. Desde entonces, está orbitando el satélite y preparándose para el sobrevuelo del lado oculto.
Cuando la nave pase por esa región, a unos 7.000 kilómetros de la superficie, la comunicación con la Tierra quedará interrumpida durante unas seis horas. En ese tramo, la tripulación podrá observar una zona que nunca ha sido vista directamente por seres humanos, ni siquiera por los astronautas del programa Apollo, que no pudieron contemplarla con sus propios ojos porque siempre quedó fuera de su alcance visual.
El sobrevuelo está previsto para el lunes 6 de abril a las 14:45, hora del este de Estados Unidos, y a las 19:45, hora de Londres.
Después, Orion utilizará la gravedad lunar para encaminarse de vuelta a casa. Si todo sigue según lo previsto, el amerizaje tendrá lugar el 10 de abril en el océano Pacífico, cerca de la costa de California, ya en el décimo día de la misión.
NASA mantiene la retransmisión en directo de Artemis II a través de sus canales oficiales.
Lo que ha ocurrido hasta ahora
Desde el despegue con éxito el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, la tripulación ha compartido varias imágenes llamativas. Entre ellas destaca una fotografía de Christina Koch mirando la Tierra a través de una de las ventanas principales de Orion.
Otra imagen de la Tierra, captada el 2 de abril, se volvió viral en redes sociales por su parecido con la célebre Blue Marble, tomada por los astronautas de Apollo 17 en 1972. Ya se sabe: la Tierra sigue siendo fotogénica, incluso cuando aparece desde el espacio y con iluminación privilegiada.
La tripulación también ha fotografiado su destino. Una de las imágenes, tomada el 3 de abril, muestra la cuenca Orientale en el extremo izquierdo, una vista inédita para el ojo humano. Koch explicó en una rueda de prensa organizada por la Agencia Espacial Canadiense que se trata de una visión muy singular y que ningún ser humano había visto ese cráter hasta ahora. Hasta este momento, solo las cámaras robóticas habían podido observar esa región de la Luna.
Más allá de las fotos, la misión sigue su curso sin grandes sobresaltos. La trayectoria se ha mantenido precisa, sin necesidad de correcciones importantes. La tripulación permanece en contacto constante con el centro de control en Houston y ha ido compartiendo observaciones científicas y técnicas, además de algunas reflexiones más personales.
El ambiente a bordo
El comandante Reid Wiseman aseguró que el ánimo en la nave es muy bueno. Tras hablar con sus hijas desde el espacio, describió el momento como uno de los más emocionantes de su vida. Estar tan lejos de casa y, durante unos instantes, volver a sentirse cerca de la familia parece seguir funcionando como tecnología de alta gama.
Y sí, también hay un problema con el baño
La imagen incómoda de cualquier viaje largo, cuando el único baño disponible deja de funcionar, ha terminado instalada en Artemis II. La cápsula Orion sufrió un fallo en su único inodoro después de detectarse un olor a quemado en el sistema de gestión de residuos poco después de comenzar la fase lunar.
Como medida de precaución, Houston pidió a la tripulación que limitara el uso del baño mientras se investigaba el origen del problema.
Estos sistemas funcionan con succión y ventilación para gestionar líquidos y sólidos en microgravedad, así que cualquier anomalía afecta tanto a la comodidad como a la seguridad del interior de la nave. En Orion ya se han producido al menos dos fallos. La tripulación logró resolver el primero, pero poco después apareció otro. Los ingenieros de NASA sospechan que la avería más reciente podría deberse a hielo bloqueando una de las tuberías.
Tras una evaluación inicial, la agencia concluyó que estos fallos no suponen un riesgo crítico para la misión. La tripulación está entrenada para responder ante imprevistos, y este caso encaja más en la categoría de molestia seria que en la de emergencia. Debbie Korth, subdirectora del programa Orion de NASA, recordó que los baños y los sistemas sanitarios en el espacio siempre plantean desafíos. La Estación Espacial Internacional, por si faltaba romanticismo, también acumula su propio historial de problemas similares.
Cómo se apañan los astronautas
La solución sigue siendo, básicamente, la de la era Apollo:
- Bolsas con cierre adhesivo para los residuos sólidos.
- Dispositivos tipo embudo conectados a pequeñas bolsas para los líquidos.
- Material absorbente y filtros para controlar olores y bacterias.
Cada kit se usa de forma individual y después se guarda en compartimentos cerrados dentro de la nave hasta su eliminación controlada. No es cómodo ni elegante, pero sí eficaz, que en el espacio ya es bastante pedir.