Un domingo que se torció en el momento justo

George Russell fue la víctima de un fallo poco habitual en la unidad de potencia de Mercedes durante el Gran Premio de Japón, un problema que le costó la posibilidad de subir al podio. Porque en la Fórmula 1, cuando todo parece estar bajo control, siempre aparece algún detalle técnico para recordar que el control era una ilusión bastante cara.

Russell vivió una carrera frustrante en Suzuka. Salió segundo, perdió esa posición nada más apagarse los semáforos y luego se rehízo hasta situarse detrás de Oscar Piastri. Todo iba encaminado a un resultado decente hasta que entró a boxes justo en la vuelta en la que salió el coche de seguridad por el accidente de Oliver Bearman.

La parada que cambió la carrera

Esa decisión arruinó por completo su estrategia y, de paso, permitió a su compañero Kimi Antonelli aprovechar una parada prácticamente gratuita. El italiano tomó el liderato, convirtió esa ventaja en una victoria dominante y se puso al frente del campeonato, mientras Russell se quedó peleando por acabar cuarto.

Antes de ese punto de inflexión, Russell ya había librado varias batallas con Lewis Hamilton y Charles Leclerc. Pero cuando se encontraba peleando por la tercera plaza con el segundo Ferrari, un fallo del sistema de Mercedes, provocado por el propio Russell, le impidió usar toda la potencia disponible.

Andrew Shovlin, director de ingeniería en pista de Mercedes, explicó lo ocurrido con bastante menos glamour del que merecería una tarde así:

"Si hubiéramos parado a George una vuelta más tarde, habría conservado el liderato para la relanzada. Tal como ocurrió, cayó a la tercera plaza y perdió otra posición frente a Lewis cuando llegó al límite de recuperación demasiado pronto en la vuelta y no tenía suficiente batería para la reanudación."

El problema de software, en su versión más cruel

Shovlin añadió que después apareció otro contratiempo:

"Luego tuvo otro problema frustrante, en el que un fallo en el código del software, activado por pulsar un botón y cambiar de marcha al mismo tiempo, hizo que la unidad de potencia entrara en superclip y cargara la batería, lo que permitió que Charles lo adelantara."

Russell logró recuperar terreno hasta la cuarta posición, pero el balance fue el de una tarde en la que todo lo que podía salir mal, salió con puntualidad británica.

Mercedes, por su parte, ya ha dejado claro que tiene deberes. Shovlin admitió que la escudería necesita revisar varias áreas en las próximas semanas:

"Está claro que tenemos mucho que trabajar y entender en las próximas semanas. Hemos hecho un gran comienzo de temporada, pero nuestros rivales se están acercando."

El ingeniero también señaló que el equipo confía en aprovechar al máximo el parón del calendario para seguir desarrollando las áreas en las que aún no son lo bastante fuertes.

La buena noticia para Mercedes es que siguen teniendo margen de mejora. La mala, que sus rivales también saben contar y ya han empezado a recortar distancia.