En ocasiones el tenis es tan individual como una discusión con tu reflejo, pero ayer en Miami quedó claro que el equipo también manda. Jannik Sinner no estaba en su mejor versión frente al joven estadounidense Michelsen, cuya energía sorprendió al número dos del mundo. En los momentos más complicados, el banquillo hizo la diferencia.

El papel del equipo

Mientras Sinner tropezaba con la juventud y la osadía del rival, su equipo estuvo encima. Darren Cahill se levantaba con frecuencia para aplaudir y animar. Simone Vagnozzi, que había llegado a Miami unos días después tras un breve descanso, fue el que le ofreció soluciones técnicas para contrarrestar el juego de Michelsen.

La primera frase de Vagnozzi

Los micrófonos captaron algunas indicaciones. La primera llegó en el primer set, con 4-4 en el marcador. Hasta ese momento no había habido bolas de break; Michelsen había empezado muy bien con sus servicios. En el inicio del noveno juego, Vagnozzi le dijo a Sinner: "Mueve las piernas, no te quedes demasiado atrás en la segunda. Dos pasos, no tres". Esa instrucción le permitió a Jannik ponerse 0-40 y conseguir las primeras tres bolas de break del partido. No logró convertirlas en ese momento, ni tampoco una cuarta ocasión en ventaja, pero el break acabó llegando en el siguiente juego de servicio de Michelsen y marcó el 6-5.

La segunda frase que hizo reaccionar a Sinner

La segunda indicación importante llegó en el segundo set, con 2-2. Michelsen estaba empujando con todo y Sinner empezaba a sufrir. Vagnozzi le pidió tomar la iniciativa: "Empuja tú, no pasa nada si fallas, pero inténtalo tú". Sinner respondió con dos golpes desde el revés que fallaron, pero luego aumentó su agresividad. No logró el break inmediato y llegó a encajar el primer quiebre que sufría en el torneo, una de las fases más complicadas del partido para él.

El giro final

  • En un momento curioso, el sol apareció sobre la franja de pista donde servía Michelsen, un factor que no benefició a Sinner en ese instante.
  • Con el apoyo del equipo y ajustando el servicio, Sinner logró el contrabreak más adelante.
  • Ganó el desempate con mucha calma y celebró un punto destacando al público con un gesto llevándose el dedo a la oreja, buscando ese refuerzo externo que rara vez necesita pero que ayer le vino bien.

Tras la victoria, Sinner se medirá en cuartos con otro estadounidense, Frances Tiafoe, lo que supone un nuevo reto y un aumento en el nivel de exigencia.