Un dominio sin discusión
Jannik Sinner cerró su paso por Miami con otro título de peso y, de paso, se llevó el codiciado Sunshine double: ganar los Masters 1000 de Indian Wells, en California, y Miami, en Florida, en la misma temporada. Es la octava vez que alguien lo logra, la última había sido Roger Federer en 2017. La novedad, por si faltaba una estadística para adornar el día, es que Sinner lo ha hecho sin perder un solo set.
El italiano está firmando una racha que deja pocas dudas sobre su nivel actual y, de paso, alimenta las expectativas para la temporada de tierra batida, que arranca en breve. No está mal para alguien que, por lo visto, ha decidido dejar migajas a sus rivales solo en las hojas de estadísticas.
Final controlada ante Lehecka
En la final disputada ante el checo Jiri Lehecka, número 22 del mundo, Sinner volvió a mostrar varias de sus señas de identidad: un servicio muy fiable, una solidez constante desde el fondo de pista y la calma habitual en los momentos delicados. El marcador final fue de 6-4, 6-4, en 1 hora y 33 minutos.
Lehecka intentó alterar el guion a base de riesgo y golpes forzados, pero la diferencia entre ambos fue evidente desde el inicio. Sinner sumó 72 puntos por 60 de su rival, y aunque el italiano no estuvo especialmente fino al resto, con solo 2 de 11 pelotas de break convertidas, mantuvo siempre el control de la final.
Su saque también marcó diferencias: firmó 10 aces y casi todos sus turnos de servicio transcurrieron sin sobresaltos. Lehecka, en cambio, tuvo que pelear mucho más para defender los suyos y evitar un desenlace todavía más claro.
Una pausa por la lluvia y una felicitación final
El partido, disputado en el Hard Rock Stadium, estuvo además interrumpido durante más de una hora por la lluvia. Porque ningún gran torneo parece completo sin que el clima decida recordar que también juega.
En caliente, Sinner resumió así su victoria: “Las finales siempre son difíciles. He intentado mantenerme sólido, la pista estaba complicada por la lluvia. Es increíble haber logrado este ‘swing’ en Norteamérica y este récord. Estoy muy contento y ahora feliz de volver a casa”.
En la grada, los técnicos Simone Vagnozzi y Darren Cahill siguieron de cerca otra exhibición de su jugador, que sigue acumulando títulos con una regularidad bastante incómoda para el resto del circuito.