Red Bull tuvo uno de esos fines de semana en los que todo parece conspirar en su contra y su jefe de equipo, Laurent Mekies, acabó pidiendo perdón por radio a su piloto estrella, Max Verstappen. ¿La razón? Una sesión de clasificación sprint para el Gran Premio de China que el propio Verstappen describió sin rodeos como "un desastre".
El problema en cifras
Verstappen quedó a 1,7 segundos del poleman, George Russell con Mercedes en el circuito de Shanghai. Para los estándares de Red Bull y del tetracampeón, eso es una eternidad. El neerlandés arrancará desde la octava posición y, según dijo, su RB22 tenía "sin agarre, sin equilibrio" y estaba "perdiendo enormes cantidades de tiempo en las curvas".
La disculpa por radio
Al terminar la sesión, con Verstappen volviendo a boxes, Mekies tomó el micrófono y se dirigió al piloto: "Lo siento Max. Ha sido duro. Mucho que aprender. Por suerte, el fin de semana aún es largo. Tenemos que aprender de esto, así que intentémoslo de nuevo."
Qué explicó Mekies
En declaraciones a Viaplay, Mekies fue más concreto sobre los problemas: según él, desde los primeros vueltas fue difícil poner el coche en sus ventanas de funcionamiento. Además, no fue un fallo único y radical, sino varios problemas pequeños que, sumados, les robaron el rendimiento esperado.
- El coche no trabajó en sus ventanas habituales.
- Varios problemas menores se acumularon y redujeron el rendimiento.
- La diferencia con la competencia es mayor que la vista hace pocos días en Melbourne.
¿Se podrá arreglar todo durante el fin de semana? Mekies se mostró prudente: "El tiempo lo dirá" y recalcó que queda trabajo por delante para entender qué están perdiendo y cómo sacar más del paquete del equipo.
Lo que viene
Para los aficionados la noticia es clara: Red Bull no es infalible y, aunque Verstappen sigue siendo la referencia, tendrá que remontar desde una posición poco habitual. Para el equipo, la prioridad es identificar esos pequeños fallos que se unieron y recuperar el rendimiento que mostraron en Albert Park la semana pasada.
En resumen, un traspié raro en Shanghái, una disculpa pública y mucha tarea por delante. Y a nosotros nos queda por ver si todo esto se queda en un susto o si marcará el comienzo de una pelea más abierta en este mundial.