El brote de ébola en la República Democrática del Congo ha empeorado de forma preocupante: las autoridades sanitarias elevan ya el balance a 782 casos confirmados y 178 muertes. El aumento diario más reciente, uno de los mayores registrados hasta ahora, llega en un contexto muy difícil para cualquier respuesta médica: conflicto armado, pacientes que abandonan los centros de atención y un rastreo de contactos que retrocede justo cuando debería avanzar.
El Ministerio de Salud Pública confirmó el domingo 72 nuevos contagios en las 24 horas anteriores, una cifra récord para una sola jornada en este episodio. También notificó 29 fallecimientos adicionales.
Qué se sabe de la cepa Bundibugyo
El brote está causado por la cepa Bundibugyo, una variante poco frecuente del virus del Ébola. Según las autoridades, la letalidad registrada hasta ahora es del 22,8 %. Cuarenta pacientes se han recuperado.
La diferencia con brotes anteriores en el país es clave. La República Democrática del Congo ha afrontado 16 episodios previos de ébola provocados por la cepa Zaire, para la que sí existen herramientas médicas aprobadas. En cambio, para Bundibugyo no hay vacuna ni tratamiento autorizado. Es un detalle técnico, sí, pero en una emergencia deja de ser pequeño muy rápido.
Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, afirmó el domingo que la institución seguirá apoyando a los países afectados hasta frenar la transmisión. También pidió a socios y donantes que movilicen recursos con urgencia para reforzar la respuesta y salvar vidas.
Por qué contener el brote se está volviendo más difícil
El rastreo de contactos, una de las herramientas básicas para frenar el virus, ha caído al 56,5 %, muy por debajo del objetivo del 95 % fijado por las autoridades sanitarias. Esa brecha significa que demasiadas cadenas de transmisión quedan fuera del radar.
Médicos Sin Fronteras advirtió que “nadie sabe todavía la magnitud real” del brote por las graves carencias en vigilancia epidemiológica y pruebas diagnósticas. La organización señaló además que la respuesta está limitada por un déficit de financiación de 21,5 millones de dólares.
No todo el problema es logístico. Las fugas de pacientes, la inseguridad y la imposibilidad de seguir todos los contactos en zonas inestables complican cada paso, desde el diagnóstico hasta el aislamiento. En un brote de ébola, perder horas ya es malo; perder personas de vista es bastante peor.
Ituri concentra casi todos los casos
La provincia oriental de Ituri sigue siendo el epicentro, con cerca del 95 % de los casos confirmados. Desde allí, el virus se ha extendido a Kivu del Norte y Kivu del Sur, y también ha cruzado la frontera hacia Uganda.
La emergencia sanitaria se suma a una crisis humanitaria ya muy grave. Cerca de un millón de personas han huido de conflictos armados simultáneos en la zona, en los que participan varios grupos, incluido el movimiento rebelde M23, que controla Goma, la capital de Kivu del Norte.
La región arrastra décadas de inestabilidad. Informes de las Naciones Unidas han documentado matanzas de más de 100 civiles en aldeas de Ituri ricas en oro, mientras distintas facciones compiten por el control de los recursos minerales.
La minería artesanal añade nuevos focos de transmisión
Miles de mineros artesanales se desplazan de forma habitual entre explotaciones clandestinas repartidas por esta zona rica en minerales. Esos movimientos frecuentes crean focos de transmisión difíciles de vigilar para los equipos sanitarios.
Las autoridades creen que el brote pudo originarse en la zona de salud de Mongbwalu, en Ituri, un área con intensa actividad minera. La mezcla de movilidad, inseguridad y poco acceso a servicios médicos hace mucho más difícil controlar el virus.
La Organización Mundial de la Salud ha anunciado que está ampliando las pruebas diagnósticas y las operaciones de vigilancia de contactos. Pero con una cepa sin vacuna aprobada, financiación insuficiente y una región en conflicto, la respuesta depende de llegar antes que el virus. Y el virus, como siempre, no espera a que el sistema se ponga en marcha.



