Irán no se limita a amenazar con intervenir en el estrecho de Ormuz. Según una fuente militar citada por la agencia Tasnim, próxima a las Guardias de la Revolución, las fuerzas iraníes advierten que podrían también convertir en objetivo el estrecho de Bab el-Mandab, la entrada meridional al Mar Rojo.
Por qué Bab el-Mandab importa
Es útil recordar lo básico: Bab el-Mandab conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y es la vía marítima que, junto con el Canal de Suez, permite el acceso al Mediterráneo sin rodear África. Cualquier alteración del paso tiene impacto directo en el comercio global.
La advertencia iraní
La fuente militar de Teherán señaló, en términos que Tasnim publicó, que si se emprenden acciones terrestres contra las islas iraníes o movimientos navales agresivos en el Golfo Pérsico y el Mar de Omán, Irán abriría “otros frentes a sorpresa” para aumentar los costes para el adversario. En concreto, se mencionó a Bab el-Mandab como un estrecho estratégico sobre el que Irán dispone de voluntad y, según sus afirmaciones, capacidad para plantear una amenaza creíble.
Qué implicaría operar tan lejos
- Mayor esfuerzo logístico: A diferencia de Ormuz, que baña costas iraníes, Bab el-Mandab está a miles de kilómetros del territorio iraní, lo que complica una intervención directa.
- Necesidad de métodos indirectos: Para convertir la amenaza en algo real, Irán tendría que recurrir a minas en el agua, ataques aéreos o navales a distancia, o maniobras que demuestren capacidades de alcance.
- Problemas de sobrevuelo: Algunos de los trayectos de misiles o aviones pasarían por el espacio aéreo de terceros, por ejemplo Arabia Saudí, lo que complica aún más cualquier operación directa.
El factor Houthi
Una opción práctica para Teherán sería apoyarse en los rebeldes Houthi en Yemen. Las costas yemeníes lindan con Bab el-Mandab, por lo que, en teoría, misiles o embarcaciones desde esa zona podrían amenazar el tráfico en el estrecho. Sin embargo, persiste la duda sobre si las capacidades ofensivas de los Houthi son suficientes para garantizar un bloqueo efectivo de los pasos comerciales.
Consecuencias estratégicas
Si Irán intentara realmente presionar en Bab el-Mandab, no sería una operación ligera. Habría al menos dos frentes además de posibles ataques sobre Israel o países del Golfo. Para Teherán, convertir la amenaza en bloqueo real requiere recursos, aliados locales y coordinación que no son sencillos de conseguir.
En resumen, la amenaza es seria en términos políticos y estratégicos, pero también plantea dudas prácticas. Todo dependerá de las decisiones de los actores implicados y de hasta qué punto Irán esté dispuesto y sea capaz de proyectar poder tan lejos de sus costas.