Ikea y su plan para la casa conectada

Siempre he sido de Ikea. Antes de instalarme en mi casa, viví en nueve pisos distintos durante quince años y, en todos ellos, había muebles de la marca por todas partes. Así que no me sorprendió demasiado que lo nuevo de Ikea que más me llamara la atención no fuera el enésimo color llamativo para la estantería Billy, sino su gama ampliada y mejorada de dispositivos para el hogar inteligente.

La compañía anunció el año pasado que su nueva línea sería totalmente compatible con Matter. Y eso importa bastante, porque este estándar abierto de interoperabilidad cuenta con el respaldo de Amazon, Apple y Google, lo que significa que estos dispositivos pueden trabajar con Alexa, Siri y el asistente de Google sin montar un pequeño drama técnico cada vez que los conectas. Parte de esta gama ya llevaba tiempo a la venta, pero muchas de las novedades, como las bombillas más recientes y los enchufes inteligentes, son nuevas. Ahora mismo, además, están entre los productos domóticos más asequibles del mercado y, por experiencia, también de los más sencillos de configurar.

Ikea sigue apostando por su concentrador Dirigera, que salió hace unos años y cuesta 110 dólares. Si ya usabas la domótica de Ikea, no necesitas otro concentrador para empezar a añadir estos dispositivos. Para quienes llegan de nuevas, sí conviene hacerte con uno si no tienes en casa un concentrador compatible con Thread y Matter. Porque, claro, lo único peor que comprar tecnología barata es descubrir después que te falta la pieza que la hace funcionar.

Lo que he probado

La bombilla Kajplats

Uno de los productos clave de esta nueva etapa es la bombilla Kajplats, lanzada este abril. Las bombillas inteligentes son de los dispositivos que más uso en casa, y también de los más útiles para cualquiera que quiera empezar sin complicarse demasiado.

La Kajplats llega en 11 variantes, desde la clásica bombilla estándar E26 hasta modelos Edison regulables. Los precios están muy ajustados: desde 6 dólares por una bombilla blanca de 450 lúmenes pensada para iluminación ambiental, hasta 13 dólares por la versión de 1.100 lúmenes con color. Es algo más barata que la bombilla inteligente Cync que suelo preferir, aunque aquí no vas a encontrar extras como la sincronización con música que ofrecen modelos más caros, y que en la práctica uso menos de lo que la publicidad quiere hacerme creer.

La instalación fue sencilla y, como uso iPhone, también se sincronizó con Matter en la app Casa de Apple además de en la aplicación de Ikea. Me gustaría que estas bombillas se vendieran más en packs y no tanto por separado, pero es una bombilla sólida a muy buen precio. Eso sí, conviene mirar bien los lúmenes antes de pagar, para no llevarte por error la versión barata y tenue cuando lo que necesitas es iluminar una habitación entera.

Aunque no se venden en lotes de varias unidades, Ikea sí ofrece un paquete con una bombilla y su nuevo mando inteligente Bilresa por 10 dólares.

El mando Bilresa

El mando inteligente Bilresa es, sin exagerar, bastante mono. Permite controlar la gama de luces, enchufes, altavoces y otros productos conectados de Ikea sin decir una sola palabra. Casi funciona como un interruptor inteligente, porque incluye una placa de montaje y adhesivo para fijarlo en casa, aunque también lleva una base magnética. Yo terminé pegándolo directamente a la nevera, que para algo está ahí.

Está disponible en tres colores, aunque suelto solo se puede comprar en blanco. Para conseguir el rojo tomate y el verde suave hay que comprar el paquete de tres. También puedes elegir entre una versión con rueda, útil por ejemplo para ajustar el brillo de una luz, o una versión solo con botones. Los modelos de botones cuestan 6 dólares por unidad y 15 dólares en lote de tres, así que son una compra bastante barata para un aparato tan útil. Eso sí, funcionan con pilas AAA, que no vienen incluidas. Yo los probé con las Ladda de Ikea, que cuestan 9 dólares por cuatro.

De momento, mi mando rojo, elegido a juego con el salón, está controlando bien las luces de esa estancia. La conexión en la aplicación fue rápida y abrirlo para meter las pilas fue fácil con un destornillador plano o, como en mi caso, con el cuchillo de mantequilla más cercano. La app me permitió asignarlo a una habitación sin dar vueltas innecesarias, y puede gestionar hasta tres grupos de productos. Para quien esté cansado de reconfigurar luces y aparatos una y otra vez en un altavoz inteligente, este pequeño mando ofrece un respiro bastante razonable. Con un solo botón y poco más, también es ideal para dejarlo junto a la cama y apagar la luz sin tener que levantarse, ese lujo moderno que la humanidad sigue mereciendo.

El sensor de movimiento Myggspray

La nueva gama incluye varios sensores, desde sensores para puertas y de temperatura hasta uno de fugas de agua. Yo probé el sensor inalámbrico de movimiento Myggspray, que cuesta 8 dólares. Al principio pensé usarlo para saber cuándo mi hijo salía de su habitación por la noche, pero su diseño está pensado sobre todo para encender luces cuando entras en una estancia. Como no guarda un historial de movimiento consultable, acabé moviéndolo a mi dormitorio para controlar esa luz.

La app permite decidir qué debe hacer el sensor cuando deja de detectar movimiento, pero no hay una opción para confirmar que se supone que la luz debe encenderse cuando sí lo detecta. También puedes programar horarios para que solo reaccione en determinados momentos, de forma que una visita al baño a medianoche o una aparición de mi hijo después de una pesadilla a las 3 de la madrugada no iluminen el dormitorio entero como si fuera un plató.

No funcionó a la primera, pero después de dejar que el sensor y sus ajustes se asentaran en la app y con el concentrador, pude empezar a cruzar el dormitorio y ver cómo la luz se encendía al instante. En una habitación sin interruptor para las tomas que estamos usando, me viene de maravilla dejar de avanzar a ciegas hasta encontrar la lámpara.

La experiencia Ikea

A diferencia de otros productos de Ikea que tengo en casa, estos dispositivos no exigieron cargar peso ni pelearme con una llave Allen diminuta. A cambio, ofrecen la asequibilidad, la comodidad y el diseño que uno espera de la marca. La app Ikea Home Smart reconoció cada dispositivo en cuanto lo conecté y usó Matter para enlazarlo con la app Casa del iPhone, lo que permite controlarlo desde varias plataformas. También me gustó mucho lo limpia que resulta la experiencia dentro de la aplicación, que deja bastante claro cómo funciona todo y con qué se puede conectar.

Con un precio tan contenido, este ecosistema domótico es fácil de probar. No es caro y no da la sensación de que tengas que ser una experta en tecnología para usarlo. Además, tiene algo divertido el hecho de que forme parte de una marca de hogar tan conocida. Tengo curiosidad por ver si en mi próxima visita a Ikea ya aparecen estos productos montados en sus exhibiciones.

Después de un mes dejando que esta gama tomara control de mi casa, todavía no he terminado. Ahora voy a probar el nuevo enchufe inteligente de Ikea, una versión conectada de su lámpara de donut viral y algunos altavoces Bluetooth de tamaño mini.