Un movimiento, 67 minutos y un desenlace bastante incómodo
Hikaru Nakamura, segundo del mundo y uno de los nombres más reconocibles del ajedrez actual, dedicó 67 minutos y 44 segundos a decidir una sola jugada en un torneo profesional. El problema, por supuesto, es que tanta meditación no le sirvió para salvar la partida.
El estadounidense se enfrentaba al joven Javokhir Sindarov, de 20 años, en el duelo del Torneo de Candidatos FIDE 2026. Nakamura salió mal parado desde el inicio y fue quedándose en una posición defensiva, algo poco ideal cuando el reloj también se convierte en rival.
La jugada 13 fue la que se llevó todo el tiempo
La escena llegó en torno a su decimotercer movimiento. Nakamura se quedó pensando durante más de una hora antes de mover, una eternidad incluso para los estándares del ajedrez de élite, donde la paciencia suele ser parte del oficio y no una afición.
En este torneo, cada jugador dispone de 120 minutos para completar sus primeros 40 movimientos, así que Nakamura gastó más de la mitad de ese tiempo en una sola decisión. Y, para rematar la jugada con elegancia administrativa, la que terminó eligiendo fue calificada como una inexactitud por Sportstar, lo que en términos ajedrecísticos significa que empeoró ligeramente su posición.
Sindarov aprovechó el tropiezo con bastante eficiencia. Ganó ventaja y acabó llevándose la partida.
“Simplemente pensó durante una hora y jugó la jugada equivocada”, dijo su rival tras el encuentro. “Y después aproveché esa ventaja y, en mi opinión, jugué muy bien”.
Uno de los movimientos más largos de la historia del torneo
Aunque en la élite no es raro ver a jugadores calculando durante bastante tiempo, esta decisión de Nakamura fue extrema incluso para ese nivel. Después se supo que fue el segundo movimiento más largo en la historia del torneo. Solo lo supera el ruso Alexander Grischuk, que empleó 72 minutos en una partida de 2021.
El episodio llega poco después de que Nakamura criticara las estrictas medidas antidopaje del Torneo de Candidatos, calificando el nivel de seguridad como “absurdo”. Una queja que, por lo visto, no vino acompañada de mejores resultados sobre el tablero.



