Ford recontrata ingenieros veteranos después de comprobar que la inteligencia artificial, aunque es útil, no estaba llegando sola al nivel de calidad que la compañía esperaba en sus vehículos. La decisión no tiene nada de futurista, pero sí de sentido común: si el sistema no aprende, toca volver a quienes saben dónde suelen aparecer los problemas.

En los últimos tres años, la empresa ha contratado, ascendido o reincorporado a unos 350 ingenieros con larga experiencia. El objetivo es reforzar el control de calidad y corregir una apuesta que, según sus propios directivos, dependió demasiado de herramientas automatizadas.

Por qué Ford ha vuelto a llamar a sus expertos

Bloomberg informó, y la BBC también recogió el dato, el director de operaciones de Ford, Kumar Galhotra, reconoció que la compañía había dependido en exceso de sistemas automáticos de calidad. Esos sistemas no estaban dando resultado.

Charles Poon, vicepresidente de ingeniería de hardware de vehículos en Ford, fue aún más directo: la empresa sobrestimó lo que la IA podía hacer sin ayuda humana.

“La inteligencia artificial es una herramienta fantástica, pero solo es tan buena como la información que utilizas para entrenarla”, afirmó Poon.

El directivo añadió que Ford pensó, de forma equivocada, que bastaría con alimentar sus modelos de IA con requisitos de diseño para obtener vehículos de alta calidad. Suena bien sobre el papel. Pero en una fábrica esa idea se pone a prueba enseguida.

Qué conocimiento se había perdido por el camino

El problema no era solo técnico. Según Ford, muchos de sus ingenieros más experimentados se marcharon antes de que sus décadas de conocimiento llegaran a los empleados más jóvenes o quedaran incorporadas en los sistemas de IA para apoyar el control de calidad.

Esa experiencia acumulada es difícil de convertir en datos limpios. Incluye memoria de fallos anteriores, intuición sobre decisiones de diseño, comprensión de materiales, hábitos de producción y una larga lista de detalles que rara vez aparecen completos en una hoja de especificaciones.

Dentro de la empresa, estos profesionales reincorporados son conocidos como ingenieros de “barbas grises”. La expresión no es exactamente sutil, pero resume la idea: Ford quiere volver a colocar experiencia real en los puntos donde se toman decisiones técnicas.

Qué hacen ahora los ingenieros veteranos

Los ingenieros recuperados no han vuelto solo para mirar planos con nostalgia. Su papel actual combina formación, revisión técnica y mejora de los propios sistemas digitales.

Entre sus tareas principales están:

  • orientar a empleados más jóvenes;
  • dirigir revisiones de calidad;
  • detectar problemas antes de que lleguen a producción;
  • aportar conocimiento técnico para entrenar mejor las herramientas de IA.

La idea de fondo es clara: Ford no abandona la inteligencia artificial; intenta darle mejores datos y más supervisión humana. La tecnología sigue ahí, pero ya no como sustituta total de la experiencia.

Un enfriamiento más amplio ante la IA

Ford no es la única compañía que ha moderado sus expectativas sobre la automatización. En abril, Take-Two, la matriz de Rockstar, despidió a su responsable de IA junto con un número no revelado de empleados.

Los casos no son idénticos, pero apuntan a una tensión común: muchas empresas se apresuraron a incorporar IA y ahora están viendo dónde funciona, dónde necesita apoyo y dónde se le pidió demasiado pronto que hiciera el trabajo de personas con años de oficio.

Para Ford, la conclusión inmediata es menos brillante que un anuncio tecnológico, pero probablemente más útil para sus clientes: mejores coches dependen de mejores decisiones, y algunas de esas decisiones aún necesitan a alguien que ya haya visto el problema antes.