“Nuestra comunidad tiene muy pocos íconos nacionales,” dijo Yvette Martinez, ex directora ejecutiva del Partido Demócrata de California. “César Chávez es uno de ellos. Dolores Huerta es otro. Hay calles, parques, escuelas y días festivos con sus nombres. Por eso esto es tan devastador para la comunidad latina.”

Un proceso en varias etapas

John A. Pérez, ex presidente de la Asamblea que nació en el movimiento obrero, cree que el ajuste de cuentas será gradual. Primero habrá que escuchar a las víctimas. Después vendrá la discusión pública sobre cómo equilibrar una mirada más compleja:

  • Reconocer los errores de Chávez.
  • No permitir que esos errores borren los logros del sindicato de campesinos.
  • Recordar que muchos avances fueron obra colectiva, de líderes y personas que arriesgaron mucho.

Por qué la caída sorprende tanto

Parte del desconcierto viene de cuánto ocupaba Chávez en la memoria de California. El logo del United Farm Workers, con el águila negra sobre fondo rojo, es una imagen política muy reconocible en el estado. La huelga y el boicot a las uvas que lideró se convirtieron en un movimiento nacional alrededor de un cultivo icónico de California.

Chávez también está ligado a figuras y momentos clave: trabajó con Robert F. Kennedy para movilizar votantes mexicoamericanos en la primaria de 1968. Tras la publicación del reportaje reciente, el gobernador Gavin Newsom dijo que tenía fotos de Kennedy y Chávez en su casa y que el tema le había impactado mucho al despertar.

Una ley histórica y una transformación política

La historia de Chávez se cruza con la de Jerry Brown en la lucha por consagrar el derecho de los trabajadores agrícolas a la negociación colectiva. La Agricultural Labor Relations Act de 1975 fue un hito que hasta hoy no ha sido replicado por otros estados.

Ese logro fue tan importante que Chávez pronunció el discurso de nominación de Brown para su candidatura presidencial en la convención demócrata de 1976.

Un movimiento obrero con sello californiano

El movimiento obrero del Oeste no se pareció al de otras regiones del país. Mientras el noreste y el medio oeste tenían mayor presencia de grupos europeos, en California el impulso vino de una coalición multirracial que incluyó a anglos, asiático-americanos y, sobre todo, latinos.

Ese movimiento fue clave para el cambio político del estado. Jim Araby, veterano líder sindical, lo resume así: “¿Cómo pasó California de rojo a azul? Fue gracias a los trabajadores agrícolas.” Menciona a Miguel Contreras y a Maria Elena Durazo como continuadores del programa que construyeron Chávez y Huerta, impulsando la transformación de Los Ángeles y de California.

Líderes que surgieron del movimiento

  • Maria Elena Durazo ahora es senadora estatal.
  • Antonio Villaraigosa, primer alcalde latino de Los Ángeles, recordó que con 15 años se sintió inspirado por el boicot a las uvas.
  • Muchos dirigentes laborales y demócratas pasaron por las filas del movimiento de campesinos.

La nueva generación y la distancia temporal

La mayoría de los líderes latinos actuales no tuvieron una relación directa con Chávez, que murió en 1993. Para muchos, su despertar político ocurrió después de la iniciativa antiinmigración de 1994, la Proposition 187, que activó a una nueva generación de votantes latinos.

Kevin de León, primer líder latino del Senado estatal en más de un siglo, solo conoció a Chávez una vez. Aun así, las recientes revelaciones dominan las conversaciones políticas. Según él, la sensación general va desde la tristeza hasta la incredulidad y la ira.

También ha habido un choque por la rapidez con que una figura otrora venerada fue rechazada, un fenómeno que De León describió como el resultado de haber idealizado colectivamente a una persona y luego ver esa imagen desmoronarse.

Este es el inicio de un debate que seguirá evolucionando en California: equilibrar la admiración histórica por logros importantes con la necesidad de escuchar a las víctimas y de reconocer las responsabilidades personales.