Rusia y China, los socios diplomáticos más poderosos de Irán, han calificado la acción militar de EE.UU. e Israel contra Irán como una clara violación del derecho internacional. El presidente Vladimir Putin llamó al asesinato del Líder Supremo Ali Khamenei una "violación cínica de todas las normas de la moral humana", mientras que el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, instó a todas las partes a evitar una mayor escalada, afirmando que "la fuerza no puede resolver verdaderamente los problemas". Ambas naciones solicitaron conjuntamente una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, reflejando su frente diplomático coordinado contra lo que describen como un orden internacional liderado por EE.UU.
Sin embargo, a pesar de esta retórica contundente, ni Moscú ni Pekín han indicado voluntad de intervenir militarmente en nombre de Irán. Esta distancia estratégica subraya los límites prácticos de sus asociaciones, incluso mientras proyectan unidad a través de ejercicios navales conjuntos y acuerdos bilaterales.
Rusia e Irán: Una Asociación Sin Defensa Mutua
En enero de 2025, Rusia e Irán firmaron un tratado de asociación estratégica integral que cubre comercio, cooperación militar, ciencia, cultura y educación. El acuerdo profundizó la coordinación en defensa e inteligencia y apoyó proyectos de infraestructura como corredores de transporte que vinculan a Rusia con el Golfo a través de Irán. Tan recientemente como a fines de febrero, la pareja realizó ejercicios militares conjuntos en el Océano Índico, solo una semana antes de que EE.UU. e Israel atacaran a Irán.
Sin embargo, el tratado no incluyó una cláusula de defensa mutua, lo que significa que Rusia no está obligada a responder militarmente. Andrey Kortunov, ex director general del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, señaló que el tratado de 2024 de Rusia con Corea del Norte es un acuerdo "más vinculante" que requiere apoyo militar en conflictos. En contraste, el tratado con Irán solo compromete a ambas partes a abstenerse de acciones hostiles si la otra está involucrada en un conflicto.
Kortunov explicó que es poco probable que Rusia tome acción militar directa porque los riesgos son demasiado altos. Moscú parece estar priorizando la mediación de EE.UU. en el conflicto de Ucrania y ha adoptado un enfoque cauteloso similar en otras situaciones, como criticar las acciones de EE.UU. en Venezuela sin intervenir. Algunos contactos en Teherán han expresado frustración, esperando más que solo movimientos diplomáticos en la ONU, pero los límites del tratado son claros.
El Papel Pragmático y Limitado de China
En 2021, China e Irán firmaron un acuerdo de cooperación de 25 años destinado a expandir los lazos en energía e integrar a Irán en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Jodie Wen, becaria postdoctoral en la Universidad de Tsinghua, describió la relación como pragmática y estable, con intercambios políticos regulares y una profunda cooperación económica, incluidas inversiones chinas significativas en Irán.
Sin embargo, Pekín ha trazado durante mucho tiempo límites claros en torno a la participación militar. Wen enfatizó que China se adhiere a la no interferencia en los asuntos de otros países y es poco probable que envíe armas a Irán. En cambio, el papel de Pekín se centra en la diplomacia y la gestión de crisis, como hablar con EE.UU. y los países del Golfo para desescalar tensiones. Esta claridad ha ayudado a construir confianza en Teherán, aunque la relación no es simétrica.
Los datos de seguimiento de buques muestran que el 87.2% de las exportaciones anuales de crudo de Irán van a China, subrayando la importancia económica de China para Teherán. Sin embargo, Irán sigue siendo un socio relativamente pequeño en el comercio global de China. Dylan Loh, profesor asociado en la Universidad Tecnológica de Nanyang, sugirió que el papel de China ha evolucionado hacia uno protector, acelerando los esfuerzos de mediación para evitar un colapso regional que podría amenazar sus propios intereses económicos y de seguridad. Esta reevaluación comenzó después del ataque de EE.UU. a Venezuela, indicando un patrón de cálculo estratégico cauteloso.
Las reacciones de Rusia y China demuestran un enfoque estructurado hacia los conflictos internacionales: una fuerte condena diplomática junto con una clara evitación de enredos militares. Para Irán, esto significa depender de estos socios para apoyo económico y diplomático mientras enfrenta la realidad de que no existe una alianza militar formal. La situación subraya una tendencia más amplia en la política global donde las asociaciones estratégicas se calibran cuidadosamente para evitar la confrontación directa, priorizando los intereses nacionales sobre la solidaridad ideológica.