La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado la perturbación actual del crudo como la mayor de la historia. La AIE fue creada en 1974 precisamente como respuesta al embargo petrolero de 1973, cuando los países árabes redujeron ventas y producción en reacción al apoyo occidental a Israel.

Qué pasó en 1973

El 6 de octubre de 1973, Egipto y Siria atacaron a Israel en la llamada guerra del Yom Kippur. El objetivo era recuperar territorios perdidos en 1967, como los Altos del Golán y la península del Sinaí.

Ante el apoyo norteamericano a Israel, los países exportadores árabes organizados en OAPEC aplicaron medidas económicas: subieron el precio del petróleo alrededor de un 70 por ciento, recortaron la producción y prohibieron suministros a Estados Unidos y a otros países señalados.

El resultado fue un déficit combinado de unos 4,5 millones de barriles por día, aproximadamente el 7 por ciento de la oferta mundial de la época.

Cómo afectó eso a los precios y a la vida cotidiana en 1973

  • El precio del crudo en Estados Unidos pasó de menos de 3 dólares por barril a más de 12 en cuestión de meses. En términos aproximados actuales, sería pasar de 22 dólares a entre 75 y 80 dólares por barril.
  • El precio de la gasolina subió de 38 céntimos por galón a 55 céntimos. Muchas estaciones se quedaron sin producto.
  • Medidas de emergencia: límites de velocidad más bajos, racionamiento de combustible y ahorro energético. Algunos países europeos aplicaron restricciones como la prohibición de usar el coche los domingos y el Reino Unido instauró la semana laboral de tres días.
  • La inflación y la recesión golpearon con fuerza: en Estados Unidos la inflación llegó al 12.3 por ciento en 1974 y el desempleo aumentó notablemente. La política monetaria endurecida más tarde para frenar la inflación provocó una segunda recesión a comienzos de los años ochenta.

Qué está ocurriendo ahora

La actual crisis está vinculada al control de tránsito por el estrecho de Ormuz. Según la AIE, el bloqueo o la paralización de buena parte del tráfico por ese paso ha detenido la exportación de más de 20 millones de barriles por día, una cifra cercana a una quinta parte del consumo mundial.

Antes de las operaciones militares en Irán, el Brent cotizaba en torno a 66 dólares por barril. En la primera semana del conflicto subió por encima de 100 dólares, un incremento cercano al 60 por ciento.

Los gobiernos miembros de la AIE acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para mitigar el choque. Además, la AIE emitió recomendaciones de ahorro: menos desplazamientos, trabajo remoto y usar electricidad para cocinar en lugar de gas. Sin embargo, muchos expertos consideran que esas medidas son insuficientes si la interrupción persiste.

Impacto en los precios actuales

  • En Estados Unidos los precios en las estaciones subieron notablemente en algunos estados, superando los 5 dólares por galón y llegando a 8 dólares en zonas como California.
  • Subidas muy fuertes también en países de Asia y África: aumentos superiores al 50 por ciento en algunos casos durante cortos periodos.

Por qué es difícil sustituir el flujo por Ormuz

El golfo Pérsico concentra a varios de los mayores productores del mundo. Algunos exportadores pueden redirigir hasta 3.5 millones de barriles por día mediante oleoductos hacia puertos fuera del estrecho, según estimaciones de analistas. No obstante, si la mayor parte del tráfico marítimo sigue interrumpido, el mundo podría enfrentarse a un déficit de alrededor de 15 millones de barriles por día.

Qué pasó después del embargo de 1973

El embargo terminó en marzo de 1974, pero las consecuencias económicas duraron años. La crisis alteró cadenas de suministro, encareció fertilizantes por el precio del gas natural y empujó los precios de los alimentos al alza. Fue un choque que dejó huella en la política energética global: inversiones en nuevas fuentes, impulso a la energía nuclear y a la eficiencia, y planes para reducir la dependencia del petróleo extranjero.

Con el tiempo, Estados Unidos trabajó por su independencia energética y desde 2019 es un exportador neto de energía.

Cómo responden los gobiernos ahora

  • La AIE movilizó una de las mayores liberaciones de reservas petroleras de su historia: 400 millones de barriles, más del doble de la respuesta colectiva desplegada en 2022.
  • Las reservas de los países miembros superan los 1.2 mil millones de barriles, con otros 600 millones mantenidos por la industria bajo obligación gubernamental.
  • Ese volumen compensaría aproximadamente 20 días del flujo que pasa por Ormuz, pero su despliegue es gradual y no cubre el cierre sostenido del estrecho.
  • Algunos países, como China, disponen de colchones mucho mayores en días de consumo. Por contra, varias economías emergentes tienen reservas limitadas, con menos de 20 o alrededor de 20 días de cobertura.

En qué se parece y en qué no se parece a 1973

Similitudes: ambos choques muestran cuán vulnerables son las economías a interrupciones del suministro energético, y ambos elevan rápidamente los precios del crudo con amplias repercusiones económicas.

Diferencias clave:

  • En 1973 hubo una acción coordinada de varios países exportadores dirigida a castigar a Estados Unidos y a sus aliados. Hoy la perturbación deriva fundamentalmente de un actor que controla un punto de tránsito estratégico.
  • Desde 1973 la mezcla energética global ha cambiado. El peso del petróleo en el consumo energético primario ha caído del 46.2 por ciento a alrededor del 30.2 por ciento, pero esa diversificación es más marcada en los países desarrollados que en muchas economías en desarrollo.
  • Los más vulnerables hoy son economías asiáticas en crecimiento cuya mayor parte de importaciones de crudo atraviesa el estrecho de Ormuz. Varios de esos países cuentan con reservas equivalentes a menos de 20 días de consumo.

Posibles consecuencias

Economistas advierten sobre el riesgo de estagflación: inflación alta combinada con crecimiento económico débil. Históricamente, grandes subidas del precio del petróleo han precedido episodios de recesión global. Para países con menor margen fiscal y reservas limitadas, la subida del precio del crudo puede traducirse rápidamente en aumentos fuertes de los precios de los alimentos y en tensiones sociales.

En resumen, la crisis actual tiene ecos del pasado pero también diferencias estructurales importantes que cambian la naturaleza del riesgo y las opciones de respuesta. La liberación de reservas y las medidas de ahorro ayudan, pero si el flujo por Ormuz sigue bloqueado durante un tiempo prolongado, las consecuencias económicas podrían ser muy serias.