Por segunda vez en la historia de World of Warcraft, una infección digital se salió de control y acabó y convirtió un servidor entero en un caos sanitario. El brote, apodado Corrupted Blood 2.0, salió de la mazmorra Brackenhide Hollow por culpa de un fallo y empezó a castigar a cualquiera que entrara en contacto con la peste con una explosión de sustancia viscosa, más o menos con una buena dosis de baba contagiosa.

Cómo se propagó la nueva peste

Según detectó WoWHead, la desventaja Withering Contagion empezó a transmitirse a jugadores en algún momento anterior al 3 de julio. Lo que aún no está claro es cuándo logró salir exactamente de Brackenhide Hollow y alcanzar zonas del juego donde, en teoría, no tenía nada que hacer.

La fuente de esa desventaja es Vile Rothexer, un personaje no jugador que lleva en World of Warcraft desde el parche 10.0.0, lanzado el 25 de octubre de 2022. Eso vuelve el episodio todavía más raro: el ingrediente peligroso llevaba años en la despensa y solo ahora decidió arruinar la cena.

El fallo no tuvo una vida larga. WoWHead señaló que Blizzard lo corrigió con una revisión urgente el 3 de julio, así que las posibilidades de ver repetido este brote son, por ahora, bastante escasas.

Qué pasó en el servidor Moon Guard

Aunque duró poco, el contagio tuvo tiempo suficiente para dejar escenas memorables en el servidor estadounidense Moon Guard. La usuaria de BlueSky meggoart grabó varios momentos del brote mientras se extendía por distintas ubicaciones del servidor.

Una de las grabaciones mostraba el interior de Lion Pride’s Inn, con decenas de cadáveres cubiertos de baba. Para quienes estaban jugando tranquilamente, la escena probablemente fue menos “evento emergente fascinante” y más “por qué estoy muerto en una posada”.

El efecto no era solo visual. Un jugador afirmó que Withering Contagion causaba 23.360 puntos de daño de Naturaleza cada vez que se activaba. Para personajes de bajo nivel, eso significaba una eliminación inmediata al entrar en contacto con alguien infectado. En un MMO, estas cosas se desmadran rápido cuando nadie lee la letra pequeña.

Por qué recuerda al brote de 2005

El apodo Corrupted Blood 2.0 no salió de la nada. Hace casi dos décadas, en 2005, World of Warcraft vivió un brote mucho más famoso: la peste Corrupted Blood original.

Aquel contagio comenzó durante un encuentro de banda con Hakkar the Soulflayer, que infectaba a los jugadores con Corrupted Blood. El problema fue que la enfermedad no se quedó limitada al combate. Acabó saltando a zonas pobladas de Azeroth y se extendió durante semanas antes de que Blizzard pudiera eliminarla mediante un parche.

El episodio se hizo tan conocido que terminó siendo citado fuera del propio juego, incluso como ejemplo curioso de comportamiento colectivo ante una crisis sanitaria simulada. No todos los días un fallo de un videojuego acaba pareciéndose a un estudio social, y eso sin que nadie lo pidiera.

Un caos breve, y quizá mejor así

La comparación entre ambos brotes deja una diferencia clara. La peste de 2005 tuvo semanas para sembrar confusión. Esta nueva versión parece haber durado apenas unas horas antes de ser contenida.

Eso puede decepcionar a quienes disfrutan viendo cómo los sistemas de un mundo virtual se rompen de formas inesperadas. También es comprensible que Blizzard actuara rápido: una infección que borra personajes de bajo nivel al contacto no es exactamente una experiencia acogedora para quien entra a jugar un rato.

En resumen, Corrupted Blood 2.0 añade otra rareza a la historia de World of Warcraft: breve, pegajosa y caótica, justo lo bastante para recordar que incluso los mundos digitales pueden necesitar un cortafuegos.