De vuelta al ring, porque el calendario no se va a llenar solo

Conor McGregor ha regresado al ring por primera vez en años, justo cuando su vuelta a la UFC empieza a parecer inminente. El irlandés se enfrentó este viernes a Barry Nolan en el famoso Good Friday Show del Crumlin Boxing Club, en Dublín.

Su retorno oficial a la competición de la UFC está fijado para el 11 de julio, cuando encabezará la International Fight Week en el T-Mobile Arena de Las Vegas. El rival, eso sí, todavía no está decidido. La emoción viene con letra pequeña, como de costumbre.

Un regreso con aroma a casa

McGregor tiene una larga relación con el evento del Crumlin Boxing Club. Allí dio sus primeros pasos cuando era niño, entrenando bajo la dirección de Phil Sutcliffe Senior. Hoy sigue utilizando ese mismo gimnasio para afinar su preparación.

En esta ocasión se midió al amateur local Barry Nolan en una velada que compartió cartel con Dave Fogarty, también conocido por su paso por Misfits Boxing. Las imágenes del combate no tardaron en circular por las redes sociales, porque ya se sabe que en 2024 casi nada existe de verdad hasta que alguien lo sube.

Cinco años sin un combate serio

McGregor no disputaba una pelea formal desde hace cinco años. Su último combate fue en 2021, cuando sufrió la fractura de una pierna en su trilogía contra Dustin Poirier.

Más tarde, estaba previsto que se enfrentara a Michael Chandler en junio de 2024, pero una fractura de un dedo del pie durante un entrenamiento canceló ese combate.

Durante su exhibición en Dublín, McGregor fue visto luciéndose sobre el ring, celebrando incluso con su característico uppercut de izquierda. Todo ello ante un público que pagó 10 euros por asistir.

En Instagram, el propio McGregor celebró la jornada y dijo estar asombrado y agradecido por el día de combate en el Crumlin Boxing Club, en una publicación marcada por el ambiente festivo del Viernes Santo.