El error estratégico de Ferrari en el Gran Premio de Austria no fue un misterio mecánico ni una conspiración de muro de boxes. Según Fred Vasseur, jefe de la escudería, el problema fue más simple, pero también más incómodo: Ferrari se fijó demasiado en Mercedes y perdió de vista su propia carrera.
El sábado dejó buenas señales. Charles Leclerc salía segundo y Lewis Hamilton tercero, una posición que invitaba a pensar en algo más que defender puntos. Pero el resultado final fue bastante menos brillante: Leclerc terminó octavo y Hamilton quinto después de que Ferrari eligiera una estrategia a tres paradas, mientras otros equipos de cabeza optaban por dos.
Por qué Ferrari fue tan agresiva con Mercedes
Vasseur explicó que el contexto pesó. En Barcelona, Ferrari había logrado presionar a Mercedes con decisiones estratégicas agresivas, una apuesta que ayudó a Hamilton a ganar. Ese recuerdo reciente hizo que el equipo llegara a Austria con una tentación clara: repetir la jugada.
El problema, según el propio Vasseur, es que no todas las carreras se prestan al mismo guion, aunque a veces el muro de boxes parezca querer comprobarlo por las malas.
El dirigente francés reconoció que Ferrari empujó demasiado en las primeras vueltas con ambos coches y que después reaccionó de forma excesivamente agresiva con la estrategia para intentar mantenerse cerca de Mercedes. Visto el resultado, admitió que ese no era un objetivo realista para la carrera.
Un fin de semana mal preparado desde el viernes
La explicación de Vasseur no se limitó al domingo. El jefe de Ferrari señaló que el equipo no empezó bien el fin de semana y que los entrenamientos del viernes complicaron la preparación.
Según detalló, la escudería sufrió mucho en las dos primeras sesiones de libres y no pudo completar tandas largas en condiciones representativas. Eso dejó a Ferrari con menos información de la necesaria sobre el ritmo de carrera y la degradación de los neumáticos.
La clasificación ocultó parte del problema. El segundo puesto de Leclerc y el tercero de Hamilton fueron, en palabras de Vasseur, un buen resultado a una vuelta. Pero esa mejora no significaba que Ferrari hubiera construido una base sólida para la carrera completa. La parrilla prometía más de lo que el domingo estaba dispuesto a entregar.
Qué lección se lleva Ferrari antes de Silverstone
Vasseur lo resumió así: Ferrari debe aprender de Austria, centrarse en sí misma y olvidarlo cuanto antes. No hay mucho tiempo para darle vueltas, porque el Gran Premio de Gran Bretaña llega la próxima semana.
Para Leclerc y Hamilton, el golpe no está solo en los puntos perdidos, sino en la sensación de oportunidad desperdiciada. Salir segundo y tercero crea una expectativa razonable, y acabar quinto y octavo obliga a explicar por qué una apuesta para atacar terminó en una reacción sin rumbo.
Ferrari no renuncia a la ambición. Lo que Vasseur admitió es que, en Austria, esa ambición se convirtió en fijación. Y en la Fórmula 1, perseguir al rival equivocado durante demasiadas vueltas suele costar posiciones, puntos y una rueda de prensa llena de explicaciones.



