Un caso frío que llevaba demasiado tiempo esperando respuesta
Más de 50 años después de que apareciera el cuerpo de Laura Ann Aime en Utah, las autoridades han confirmado lo que durante décadas fue una sospecha muy seria y, en realidad, bastante coherente con el historial del asesino: Ted Bundy fue el responsable de su muerte.
La Oficina del Sheriff del condado de Utah informó de que una muestra de semen recogida del cuerpo de Aime tras su muerte en 1974 fue sometida recientemente a análisis de ADN y coincidió con el perfil genético de Bundy en una base de datos de Florida. Sí, medio siglo después, la biología ha hecho lo que la investigación no pudo cerrar antes.
Lo que ocurrió en 1974
Aime tenía 17 años cuando desapareció la noche de Halloween de 1974, según explicó la oficina del sheriff en un comunicado. Varios testigos señalaron que salió de una fiesta en el condado de Utah sola y que se detuvo en una tienda de conveniencia para comprar algunas cosas, pero nunca regresó.
Casi un mes después, su cuerpo fue hallado al borde de una carretera en American Fork Canyon.
Los investigadores describieron el estado del cadáver con detalles estremecedores: estaba atada, había sido golpeada brutalmente y no llevaba ropa. Además, encontraron que se había utilizado una media de nailon para estrangularla, un elemento que contribuyó de forma decisiva a su muerte.
Las autoridades creen que el cuerpo fue colocado de manera estratégica junto a la carretera y que Aime probablemente permaneció con vida durante varios días, o incluso más, tras el secuestro.
Por qué Bundy estaba en la lista de sospechosos
El caso encajaba con el patrón de Bundy. El asesino era conocido por usar su carisma para ganarse la confianza de sus víctimas antes de secuestrarlas, agredirlas sexualmente y matarlas. No es precisamente el currículum que suele inspirar dudas a largo plazo.
Además, Bundy estaba estudiando Derecho en la Universidad de Utah en el momento de la muerte de Aime. Según la oficina del sheriff, en los días previos a su ejecución en Florida llegó a reconocer verbalmente su culpabilidad en este crimen, aunque el caso siguió abierto hasta que hubo una certeza completa.
Bundy fue ejecutado en 1989 tras haber confesado 30 asesinatos de mujeres en Utah, Idaho, Colorado y Florida.
La revisión del caso y la confirmación definitiva
Fue en 2025 cuando las autoridades decidieron volver a examinar varios casos sin resolver. Gracias a nuevas técnicas forenses y a pruebas de ADN, los investigadores pudieron revisar y procesar de nuevo la evidencia de la muerte de Aime.
El resultado fue concluyente. En palabras de la oficina del sheriff, la coincidencia confirmó de forma irrefutable que el ADN recuperado del cuerpo de Laura pertenecía a Bundy.
El sargento Mike Reynolds declaró en una rueda de prensa el 1 de abril que el objetivo era ofrecer a la familia algo parecido a alivio, aunque con este tipo de casos la palabra cierre siempre suena un poco demasiado limpia para lo que realmente significa.
"Laura Aime es la hija por excelencia del condado de Utah", dijo Reynolds. "Sentimos el dolor que la familia ha sentido cuando se la llevaron. Hemos sentido el dolor que ustedes han arrastrado todo este tiempo, y hemos querido darles algún tipo de consuelo, aunque no podamos hablar realmente de cierre".
Cómo la recuerdan su familia y sus allegados
Pese a la confirmación del vínculo con Bundy, las autoridades insistieron en preservar la memoria de Aime más allá del crimen.
La oficina del sheriff la recordó como una joven alta, guapa, abierta y libre, aficionada a las actividades al aire libre, con pasión por montar a caballo, cazar y cuidar de sus hermanos. Su familia la describió como alguien que encontraba alegría en todo lo que hacía y que aprovechaba al máximo el tiempo con los suyos.
También compartieron anécdotas sobre su calidez y compasión. Una de ellas cuenta que gastó su propio dinero para comprar caramelos a su hermano y a su hermana porque le encantaba ver la felicidad en sus caras cuando recibían algo dulce.
Más de cinco décadas después, el caso ya tiene nombre y apellido. Lo que no tiene es la capacidad de deshacer el daño. Eso, por desgracia, ni el ADN puede arreglarlo.