Hace años crear un perfil conjunto en Tinder era pecado mortal. Lauren Grauer lo comprobó cuando quiso subir una cuenta para ella y una amiga y acabó expulsada por compartir una cuenta. Ahora Tinder anuncia una función oficial llamada Double Date que permite emparejar perfiles con amigos. Lauren dice que no quiere volver, pero confiesa que le hizo sentirse como una delincuente.

De revolucionario a problema conocido

Tinder cambió las citas en 2012. Lo que empezó como una forma fácil de conocer gente se convirtió en la referencia del sector. En 2016 la app llegó a unos 50 millones de usuarios y tenía cerca del 25 por ciento del mercado en Estados Unidos. Sin embargo, con el tiempo la experiencia se volvió repetitiva y para muchos se transformó en un juego.

Los números también muestran fatiga: en el último trimestre de 2025 los suscriptores de pago bajaron un 8 por ciento, hasta 8,8 millones.

El relanzamiento bajo un nuevo liderazgo

Con Spencer Rascoff al mando, Tinder está en proceso de rebranding. En un evento en Los Ángeles la compañía dijo que ya no supone que más swipes equivalen a más éxito. La consigna ahora es que la gente busca conexiones más auténticas y menos presión.

Nuevas funciones que suenan a todo y a nada

  • Double Date: empareja perfiles con amigos para elegir parejas en conjunto.
  • Astrology mode: sugiere compatibilidades según el zodiaco.
  • Chemistry: herramienta basada en IA que analiza la cámara del móvil para extraer pistas sobre intereses y personalidad. La compañía afirma que no almacena los datos analizados de las fotos.
  • Mejoras en moderación automátizada: funciones como Are You Sure? que advierten sobre lenguaje potencialmente dañino, y Does This Bother You que difumina mensajes profanos hasta que el receptor decida verlos.

IA para arreglarlo todo, o casi

Tinder está apostando fuerte por la inteligencia artificial. Según la compañía, su gran modelo de lenguaje interno ahora intenta distinguir el tono y la intención, por ejemplo si una palabrota es en tono de broma o si forma parte de un patrón de acoso. También aseguran que la IA tiene en cuenta contextos relacionados con discriminación, amenazas y comportamiento controlador.

La empresa dice haber rehecho el algoritmo y que la IA escribe más de la mitad de su nuevo código. El cambio técnico vino acompañado de decisiones organizativas: en mayo de 2025 se redujo plantilla en torno al 13 por ciento.

Problemas reales que la tecnología no borra

Las mejoras automáticas no solucionan todo. Usuarios marginados siguen sufriendo comportamientos hirientes. Kobe Mehki, cantautora trans que volvió a Tinder en enero, cuenta que recibió mensajes que la hipersexualizaban y preguntas constantes sobre su identidad, lo que le hizo sentir no respetada como persona.

Además, para Tinder la lucha contra los perfiles falsos es la prioridad operativa: las cuentas falsas representan aproximadamente el 98 por ciento del trabajo de moderación. Para combatirlo, la compañía invertirá 125 millones de dólares este año en confianza y seguridad y hará obligatoria la verificación facial a nivel mundial.

¿A quién intentan convencer?

Los responsables del producto dicen que muchas novedades están pensadas para atraer a mujeres y a la generación Z. En 2024 se estimó que alrededor del 75 por ciento de los usuarios en Estados Unidos se identificaban como hombres, así que mejorar la experiencia de grupos subrepresentados es parte de la estrategia.

También hay datos de comportamiento: una encuesta de 2025 mostró que el 26 por ciento de los adultos solteros en Estados Unidos habían usado IA para construir perfiles o para mejorar sus interacciones en apps de citas.

¿Funciona o no funciona?

La respuesta depende del usuario. Hay quienes creen que la aplicación se ha convertido en un ritual degradante donde la gente entra por ocio o por costumbre y no para conectar. Bobby Fitzgerald, un trabajador de ONG de 32 años, dejó Tinder en 2018 porque la experiencia le parecía repetitiva y poco sincera. Volvió con esperanza en febrero, pero decidió tomar un descanso y conocer gente en persona.

En resumen: Tinder está invirtiendo en funciones sociales y en IA para intentar recuperar la confianza y el interés de los usuarios. Hay promesas técnicas y más control contra cuentas falsas, pero las experiencias personales y los problemas de abuso y discriminación muestran que la tecnología por sí sola no basta.