OpenAI ha dado de baja la app de generación de vídeo Sora. La compañía lo anunció en la cuenta oficial de Sora en X con un mensaje de despedida y la promesa de dar detalles sobre plazos, la API y cómo conservar los trabajos creados con la herramienta.

¿Qué está ocurriendo con Sora?

Menos de seis meses después del lanzamiento de Sora 2, OpenAI ha decidido cerrar la app. Según un informe del Wall Street Journal, la compañía dejará también la versión de Sora para desarrolladores y eliminará la funcionalidad de vídeo en ChatGPT. El objetivo declarado es reasignar recursos hacia herramientas de productividad, entre ellas un nuevo «superapp» de sobremesa que integrará ChatGPT, la plataforma de programación Codex y el navegador Atlas.

Por qué no era una decisión improvisada

  • Éxito inicial y problemas de derechos: Sora fue muy popular al principio, pero su capacidad para generar rápidamente vídeos con personajes y propiedades ajenas abrió problemas de copyright. Algunos ejemplos generaron atención mediática, como un clip viral que mostraba a Sam Altman en situaciones cómicas y otro con personajes que recordaban a conocidos universos de entretenimiento.
  • Reacción de la industria: Tras el lanzamiento, OpenAI modificó cómo trataba el material sujeto a derechos. Aun así, varios estudios japoneses reclamaron formalmente que OpenAI dejara de usar su contenido sin permiso, advirtiendo sobre posibles consecuencias legales.

¿Y Disney? ¿Qué pasa con los 1.000 millones?

Hace tiempo se anunció un acuerdo por el que Disney invertiría 1.000 millones de dólares en OpenAI y licenciaría personajes para su uso en Sora. Con el cierre de la app, The Hollywood Reporter informa que Disney ha decidido retirarse de ese acuerdo.

Un representante de Disney declaró que, dada la rápida evolución del campo de la IA, respetan la decisión de OpenAI de salir del negocio de generación de vídeo y cambiar prioridades. Añadieron que valoran la colaboración realizada, que aprendieron de la experiencia y que seguirán explorando formas responsables de trabajar con plataformas de IA respetando la propiedad intelectual y los derechos de los creadores.

Qué deja este movimiento

  • Para OpenAI: más foco en herramientas de productividad y en integrar servicios en una única aplicación de sobremesa.
  • Para creadores y estudios: una demostración de que los riesgos legales y de reputación pueden inclinar a las empresas a abandonar productos que generan fricción con titulares de derechos.
  • Para el público: los usuarios de Sora deben esperar instrucciones de OpenAI sobre cómo preservar su trabajo; la compañía prometió más detalles próximamente.

En resumen, Sora tuvo un despegue ruidoso y viral, pero encontró límites prácticos y comerciales que, al final, llevaron a OpenAI a replantear su estrategia y dejar la generación de vídeo como producto principal. Mientras tanto, las grandes compañías del entretenimiento muestran cautela a la hora de comprometer licencias y grandes inversiones en proyectos de IA que aún generan incertidumbre legal y ética.