Mickey Rourke, ese tipo que nos recuerda a The Wrestler y también apareció en Iron Man 2, ya no vive en la casa de Los Ángeles que ocupaba. Un juez dictó su desalojo después de que el propietario demandara por un supuesto impago de $59,100 en rentas atrasadas.
La orden judicial se resolvió a favor del casero porque Rourke no respondió a la demanda. El propietario recuperó la propiedad, aunque el actor ya se había ido del inmueble antes del fallo. Según los últimos reportes, Rourke estuvo viviendo en un hotel de West Hollywood mientras esperaba que se desocupara otra residencia en Koreatown.
El episodio del GoFundMe, o cómo un gesto se volvió un culebrón
Un detalle que elevó la historia al nivel telenovela fue que su propia representante organizó un GoFundMe para evitar que se quedara sin techo. La recaudación estuvo cerca de los $100,000, pero el actor reaccionó públicamente con vergüenza y rechazo, diciendo que no quería esa "caridad" y que devolvería las donaciones.
La representante explicó más tarde que la campaña estaba pensada para ayudarle y que, si él no aceptaba el dinero, se devolvería. También contó que Mickey no gestiona bien sus finanzas: aparentemente no tiene cuenta bancaria, vive al día y es muy generoso con amigos, lo que no ayuda cuando los papeles no entran.
Dinero, trabajo y orgullo
- Según su equipo, en los últimos años no ha aceptado muchos trabajos porque no quiere comprometerse con papeles que no le gustan.
- También se comentó que el actor habría rechazado ofertas por debajo de $200,000 al día, cifra que suena a broma hasta que alguien la dice en serio.
- Desde que el caso se viralizó, ha surgido interés en contratarle de nuevo, así que no todo está perdido en el frente profesional.
A sus 73 años, Rourke está viviendo un capítulo bastante público de altibajos económicos y personales. Si esto fuera una película, tendría música épica de fondo y créditos finales que invitan a la secuela.
Mientras tanto, queda la lección, sencilla y cruel: las estrellas también reciben facturas.