Una entrada en Hogwarts con una nómina muy seria

Los tres niños elegidos para interpretar a Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley en la nueva serie de HBO, Dominic McLaughlin, Arabella Stanton y Alastair Stout, cobrarían 500.000 libras cada uno por la primera temporada. Eso equivale a unos 660.000 dólares por cabeza, una suma nada mala para empezar una carrera que, sobre el papel, consiste en correr por pasillos de colegio con túnica.

Los nombres de los nuevos protagonistas se anunciaron el pasado mayo y este mes ya hemos podido verles en acción en un tráiler reciente de la serie. Igual que ocurrió en su día con Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, HBO ha sacado de la relativa oscuridad a tres menores para colocarlos en una de las franquicias más reconocibles de los últimos 30 años. El salario, por tanto, también acompaña al fenómeno.

Según una fuente del sector citada por The Sun, los tres cobrarían esa cantidad por la primera temporada, titulada Harry Potter and the Philosopher’s Stone. La misma fuente aseguró: “Si siguen así, van camino de ser multimillonarios antes de cumplir 18 años”.

En Reino Unido no existe la misma red de seguridad que en Estados Unidos

La cifra suena a riqueza instantánea, pero con los menores y el dinero siempre conviene leer la letra pequeña. En Estados Unidos existe la llamada Coogan Law, que obliga a reservar el 15% del salario de un menor de la industria del entretenimiento en una cuenta bloqueada, conocida como Coogan Account, para que ese dinero no desaparezca antes de la mayoría de edad.

La norma nació en California en 1939, después de que Jackie Coogan, una antigua estrella infantil, viera cómo su madre y su padrastro gastaban toda su fortuna, valorada entonces en 4 millones de dólares, lo que hoy equivaldría aproximadamente a entre 70 y 80 millones.

En el Reino Unido, donde se rueda esta producción, no hay una ley equivalente que imponga de forma automática ese tipo de blindaje. Eso no significa que el dinero quede a la intemperie, porque a menudo los contratos incluyen porcentajes destinados a un fideicomiso o fondo de confianza que los menores no pueden tocar hasta cumplir los 18.

Además, el dinero que ganan los niños actores sigue siendo suyo de forma legal, así que los padres no pueden gastarlo alegremente como si fuera la hucha familiar. Qué alivio, aunque la humanidad siempre encuentre formas de complicarse las cosas.

También tendrán que pagar impuestos por encima del umbral de 12.570 libras, igual que cualquier adulto. La diferencia es que no abonarán National Insurance hasta superar los 16 años.

En el momento de escribir estas líneas, Dominic McLaughlin y Alastair Stout tienen 12 años, mientras que Arabella Stanton tiene 11. Por eso, lo más probable es que sus tutores coloquen ese dinero en un fondo al que podrán acceder a los 18 años, con posibles retiradas para cubrir ciertos gastos mientras tanto.

Lo que cobraron Radcliffe, Watson y Grint

Para poner estas cifras en contexto, basta mirar cuánto ganaron los tres intérpretes originales cuando entraron en el mundo mágico.

En 2001, Daniel Radcliffe habría cobrado alrededor de 1 millón de dólares por Harry Potter and the Philosopher’s Stone. Las cantidades exactas de Emma Watson y Rupert Grint no se conocen, pero se cree que recibieron algo menos que el protagonista.

Con el paso de los años, sus sueldos se dispararon. En las dos últimas películas, Deathly Hallows Part 1 y Part 2, Radcliffe habría ingresado unos 50 millones de dólares combinados, mientras que Watson y Grint habrían ganado aproximadamente 30 millones cada uno en ese mismo periodo.

En total, a lo largo de las ocho películas, se estima que Radcliffe superó los 95 millones de dólares, Watson se situó en torno a los 60 o 70 millones, y Grint rondó los 50 millones.

Dicho de otro modo, los 660.000 dólares de esta primera temporada pueden parecer una fortuna. Y lo son. Pero si la serie de HBO funciona tan bien como las películas, no sería raro que esta cifra acabara pareciendo solo la primera parada de un viaje bastante más rentable.