Los hermanos Matt y Ross Duffer están detrás de la producción de Something Very Bad is Going to Happen, la nueva serie de terror de Netflix creada por Haley Z. Boston. La propuesta promete misterio y tensión, y cuenta con Camila Morrone y Adam DiMarco como pareja central.

De qué va la serie

La trama sigue a Rachel y Nicky, una pareja que viaja al enorme chalet familiar de él para casarse. Antes de llegar ya hay cosas raras: escuchan historias sobre un asesino en serie, encuentran a un bebé sin acompañante y tienen un encuentro inquietante con un hombre en un bar.

En la casa familiar todo empeora. Los padres y los hermanos de Nicky son bastante inestables, circulan rumores sobre algo maligno en el bosque y se menciona a una criatura conocida como el Sorry Man, que mata a las novias. Rachel dice en varias ocasiones que “algo muy malo va a pasar”, y el primer episodio termina con una invitación de boda en la que alguien ha escrito por detrás no te cases con él.

El fallo clave: ritmo y paciencia

El arranque tiene imágenes inquietantes y una atmósfera cargada, pero la serie tarda en avanzar. Tras el primer capítulo, la narrativa sigue durante dos episodios más con la pareja confrontando manipulación, chantaje emocional y la sensación constante de que Rachel no debería casarse.

Ver a la protagonista siendo presionada y ridiculizada durante casi tres horas puede resultar agotador. Es posible que muchos espectadores se desconecten antes de que la serie dé un giro: en el capítulo cuatro llega el viaje al pasado que explica la maldición que sostiene la historia.

Esto contrasta con lo que hicieron los Duffer en Stranger Things. El primer episodio de la primera temporada de aquel fenómeno establecía rápido el pueblo de Hawkins, la desaparición de Will Byers y presentaba a Eleven, cuyos poderes se sugieren y que conecta con Mike, Dustin y Lucas en los minutos finales. Ese episodio dejó claro hacia dónde iba la serie desde el principio.

Cuándo y cómo mejora

Cuando Something Very Bad is Going to Happen alcanza su tramo central, funciona mejor. Empieza a explorar secretos familiares enterrados y a construir una amenaza mayor, con una sensación que recuerda a algunos trabajos de Mike Flanagan para Netflix. También hay ecos de Ready or Not en la idea de una maldición ligada a una boda.

El problema es que la recompensa llega tarde. Si la historia se hubiera condensado o presentado con más rapidez, el impacto habría sido mayor. Tal como está, parece un relato que habría funcionado bien como película o como una miniserie más comprimida.

Conclusión

Something Very Bad is Going to Happen ofrece buenas ideas y momentos inquietantes, pero su ritmo perezoso al principio puede poner a prueba la paciencia de la audiencia. Los fans del terror familiar y de los misterios con vueltas y secretos enterrados encontrarán recompensa pasado el ecuador, pero quienes busquen un inicio más directo y envolvente pueden quedarse fuera antes de que la serie llegue a su mejor versión.

Todas las ocho entregas de la serie están disponibles en Netflix.