Para parte de la comunidad de PlayStation, el problema no es descargar juegos. El problema es que no haya otra forma de comprarlos. La petición Don’t Kill the Disc, creada tras el anuncio de Sony de poner fin a la producción de discos de PlayStation en 2028, ya supera las 120.000 firmas y se ha convertido en el lugar al que se están sumando quienes quieren que la PS6 conserve el formato físico.
La campaña llega tras varios días de críticas fuertes a la compañía. La preocupación es clara: si la próxima generación de consolas se queda solo con el ecosistema digital, muchos jugadores sienten que perderán algo más que una caja en la estantería. Perderán la posibilidad de poseer, prestar, revender o guardar sus juegos sin depender de una tienda en línea.
Qué pide la campaña a Sony
La carta que acompaña a la recogida de firmas fue impulsada por Jade Pearce, consejera delegada de PNP Games. Su mensaje no va contra lo digital, sino contra la desaparición de la opción física.
Pearce resume la postura así: la comunidad no está contra las descargas, está contra que las descargas sean la única opción. Según la campaña, todavía existe un grupo amplio y muy implicado de jugadores que quiere comprar juegos en disco y sentir que los posee de forma real, no como una licencia que puede cambiar de condiciones con una actualización de términos, ese documento que todo el mundo lee con muchísima atención, claro.
El objetivo declarado es que Sony mantenga vivos los juegos en disco más allá de 2028, de modo que la generación de la PS6 no obligue a todos los usuarios a pasar por un modelo exclusivamente digital.
Por qué el disco sigue importando a tantos jugadores
La petición se ha llenado de comentarios, vídeos y testimonios de usuarios que explican por qué el formato físico sigue importando, tanto emocional como prácticamente. Para algunos, se trata de coleccionismo. Para otros, de acceso, preservación o simple desconfianza hacia un mercado donde comprar no siempre significa controlar.
Entre las respuestas más duras hay jugadores que aseguran que no comprarán la PS6 si Sony elimina los discos. Nelson Ricardo escribió que, sin soporte físico, no comprará otra consola. También afirmó que ya no confía en Sony y que la PS5 podría ser su última consola antes de pasarse por completo al PC.
Otro usuario, Tony, contó que durante la generación de PlayStation 4 dejó una plataforma competidora para comprar su primera consola de Sony. Después invirtió tiempo y dinero en el ecosistema de PlayStation, compró una PlayStation 5 el día de lanzamiento y siguió adquiriendo muchos juegos físicos. Su conclusión fue tajante: no comprará una PlayStation 6 si desaparecen los juegos en disco, porque empieza a ver la marca como poco favorable para el consumidor.
La reacción ya salió del círculo habitual
Las quejas por decisiones empresariales en videojuegos no son nuevas. Lo llamativo es lo rápido que el asunto ha salido de los foros especializados y ha entrado en conversaciones más amplias sobre propiedad digital, conservación y derechos del comprador.
Cuentas populares del entorno tecnológico y de videojuegos han pedido a los usuarios que mantengan la presión sobre Sony en redes sociales. Una de ellas, @Zuby_Tech, señaló que habían pasado cinco días sin publicaciones de PlayStation y que la conversación sobre el anuncio acumulaba más de 140 millones de visualizaciones, una cifra que, según esa cuenta, podría situar el mensaje entre los más vistos de la historia de la marca.
Mientras tanto, las cuentas sociales de PlayStation han permanecido inusualmente calladas desde el anuncio. Incluso publicaciones no relacionadas, como contenidos sobre Spider-Man: Brand New Day, han recibido respuestas de usuarios que vuelven una y otra vez al mismo asunto: los discos.
Qué puede hacer Sony ahora
Por ahora no está claro si Sony cree que puede aguantar el malestar o si está revisando sus planes para la próxima generación. Lo segundo parece complicado, sobre todo si las fábricas de discos ya se están reconvirtiendo para otros productos y si la transición al digital forma parte de una estrategia cerrada desde hace tiempo.
También es cierto que la mayoría de los juegos vendidos cada año ya son digitales. Ese dato explica por qué Sony puede considerar lógico el cambio. Pero no borra el valor simbólico y práctico del disco para muchos jugadores, incluidos algunos que compran casi todo en digital desde hace años.
Ahí está el choque de fondo: para la industria, el disco ya parece una tecnología en retirada; para una parte del público, sigue siendo una garantía mínima de elección. Sony aún no ha respondido, y cuanto más tarda, más crece la sensación de que la compañía está esperando a que el ruido baje solo. De momento, el ruido no parece muy dispuesto a colaborar.



