La Unión Europea tiene que asumir que la crisis energética que ha disparado la guerra en Oriente Medio no será cosa de unos pocos días. O, dicho de otro modo, la factura podría seguir llegando durante bastante tiempo.

Así lo ha advertido el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, en una entrevista al Financial Times. Según explicó, Bruselas está evaluando todas las opciones para hacer frente a la situación, entre ellas el racionamiento de combustible y la liberación de más reservas de petróleo.

Jorgensen también lanzó una advertencia concreta sobre algunos productos considerados críticos, como el combustible para aviones y el diésel. En su opinión, esas presiones podrían empeorar en las próximas semanas. Nada que inspire precisamente tranquilidad en los mercados, que ya suelen tener suficiente drama por sí solos.