James May no salió precisamente reconciliado con el Tesla Diner de Los Ángeles. El expresentador de Top Gear y The Grand Tour pasó por el local para cargar su coche y comer algo, y terminó describiendo la visita como una experiencia “triste”. No es la crítica gastronómica que uno esperaría de una parada para recargar, pero ahí está el detalle: cuando el enchufe tarda menos en convencer que el perrito caliente, algo falla.
El primer Tesla Diner abrió en julio de 2025 en Los Ángeles, California, como un espacio pensado para propietarios de Tesla: aparcar, cargar el vehículo y pedir comida inspirada en la marca mientras esperan. Desde entonces, la compañía de automoción y tecnología ha abierto otros locales similares en distintos puntos del mundo, aunque el original californiano sigue atrayendo a curiosos que quieren ver si el concepto merece el viaje.
Qué criticó James May durante su visita
May grabó la parada para su canal de YouTube James May’s Planet Gin. Allí pidió un perrito caliente, lo puntuó con un “tres o cuatro” sobre diez y se preguntó por qué todo resultaba “enormemente caro”. Según contó, la cuenta rondó las 50 libras, una cifra que no ayudó a mejorar el ánimo.
Su resumen fue bastante directo: estaba sentado en un coche muy caliente, comiendo un perrito caliente “un poco malo” y pagando demasiado por ello. También calificó la pantalla exterior del local como un “reclamo” que, en su opinión, perderá sentido cuando Tesla incorpore Netflix en sus coches.
May remató la crítica señalando que la comida era mediocre, el precio excesivo y la parte de cine para comer dentro del coche, poco útil. Admitió que el interior estaba diseñado con cierta inteligencia, pero lo encontró estéril. Y le molestó especialmente tener que pedir una galleta mediante una aplicación cuando podía verla en el mostrador. La tecnología, una vez más, resolviendo problemas que nadie había pedido.
Por qué el concepto no le convenció
El presentador, conocido también como Captain Slow, dijo que el lugar no le parecía muy fiel al espíritu del diner estadounidense tradicional. La promesa del formato es sencilla: una parada cómoda, algo de comida reconocible y una pausa sin demasiada ceremonia. Para May, el resultado fue más frío y artificial de lo esperado.
También explicó que se aburrió y decidió interrumpir la carga del coche antes de lo previsto. No es un gran voto de confianza para un negocio construido precisamente alrededor de la espera durante la recarga.
Otra cosa que le llamó la atención fue la cantidad de seguridad en el local. May bromeó preguntándose qué pensaban que iba a hacer la gente, si “robar electricidad”. Después dejó una recomendación más clara que elegante: apoyar al diner local.
Un escaparate para Tesla que no será para todos
El Tesla Diner sigue siendo una rareza llamativa dentro del ecosistema de la marca: mitad punto de carga, mitad restaurante temático y mitad escaparate tecnológico, aunque las matemáticas aquí sean discutibles. Para algunos visitantes, el atractivo estará en la novedad. Para otros, como May, la experiencia no compensará el precio ni la incomodidad.
Mientras tanto, quienes busquen comida rápida con menos concepto futurista y más tamaño tienen otra parada en el radar. En Las Vegas está previsto que abra “pronto” el In-N-Out Burger más grande del mundo, situado sobre un enorme centro comercial. Puede que tampoco cambie la historia de la gastronomía, pero al menos nadie parece prometer que una aplicación mejore una galleta que ya está delante de tus ojos.



