Otro relevo de alto voltaje en el Pentágono
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha pedido al jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy A. George, que abandone el cargo con efecto inmediato, en plena guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Una decisión tan súbita que, en el Pentágono, han preferido describirla como una “jubilación” antes que explicarla con claridad, que siempre resulta más incómodo.
En un mensaje publicado en X el jueves por la noche, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, aseguró que George “se retirará de su puesto”, sin ofrecer motivos para una salida tan abrupta en tiempo de guerra. Sí añadió que el Departamento de Defensa estaba “agradecido por las décadas de servicio del general George a nuestra nación”.
La destitución, adelantada por la cadena CBS, es la última de una serie de ceses de alto perfil en las fuerzas armadas estadounidenses desde que Hegseth asumió el cargo el pasado enero.
Un nombre más en una lista cada vez más larga
CBS citó a una fuente que explicó que Hegseth quiere a una persona en ese puesto que aplique su visión y la del presidente Donald Trump para el Ejército.
George, de 61 años, fue nombrado en 2023 durante la presidencia de Joe Biden. Antes de llegar al puesto, sirvió en múltiples destinos fuera de Estados Unidos, incluidos Irak y Afganistán. Como jefe del Estado Mayor del Ejército, se le atribuye haber intentado reducir duplicidades dentro de la institución e impulsar nuevas tecnologías, como drones baratos interceptores de misiles y sistemas de puntería apoyados en inteligencia artificial.
Choques internos y sospechas de sesgo
Según The New York Times, la salida de George está relacionada con sus enfrentamientos con Hegseth por la decisión de este último de señalar y bloquear la promoción de cuatro oficiales del Ejército dentro de una lista de 29 nombres.
La mayor parte de esos 29 oficiales eran hombres blancos, mientras que entre los cuatro bloqueados por Hegseth había dos personas negras y dos mujeres, según el periódico, que citó a militares no identificados. La decisión hizo que mandos de alto rango se preguntaran si había un sesgo racial o de género detrás. Además, cuando George pidió reunirse con Hegseth hace dos semanas para tratar el asunto, el secretario de Defensa se negó a recibirle, de acuerdo con esos mismos informes.
Los rumores sobre la posible salida del general llevaban semanas circulando antes de que Hegseth se lo comunicara por teléfono sobre las 16.00 horas del jueves, siempre según The New York Times.
Más ceses en la misma jornada
El Estado Mayor Conjunto, el órgano que reúne a los militares uniformados de mayor rango, rindió homenaje al oficial saliente en un comunicado difundido en redes sociales.
“Desde 1988, el general George y su familia han respondido de forma constante al llamamiento de la nación con honor y dedicación”, decía el texto. “Estamos profundamente agradecidos al general George y a su esposa, Patty, por sus muchos años de sacrificio y entrega a quienes sirven. Al cerrar este distinguido capítulo de servicio y mirar hacia el futuro, les deseamos a ambos felicidad y éxito continuados en todo lo que venga”.
George no fue el único afectado por la limpieza del jueves. Según The New York Times y la publicación militar Stars and Stripes, Hegseth también cesó al general David M. Hodne, responsable del Mando de Transformación y Entrenamiento del Ejército, una unidad centrada en modernizar la fuerza, y al general de división William Green Jr., jefe de capellanes del Ejército, también nombrado en 2023. El Pentágono no ha confirmado oficialmente esas destituciones.
Los capellanes del Ejército suelen ofrecer apoyo espiritual, orientación moral y asesoramiento confidencial a soldados y familiares, con independencia de su religión.
Guerra, religión y un clima cada vez más tenso
Desde el inicio de la guerra con Irán, responsables estadounidenses e israelíes han presentado el conflicto en términos religiosos. En marzo, la organización de vigilancia Military Religious Freedom Foundation (MRFF) afirmó haber recibido quejas por correo electrónico de miembros de las fuerzas armadas que decían haber sido informados por mandos superiores de que la guerra con Irán tenía como objetivo “provocar el Armagedón” o los bíblicos “tiempos finales”.
En octubre, el antiguo vicejefe del Estado Mayor del Ejército, el general James J. Mingus, se retiró un año antes de lo previsto. Tampoco en ese caso se ofrecieron explicaciones.
La sucesión de salidas, bloqueos y silencios en el alto mando no despeja precisamente el panorama. En Washington, la transparencia suele llegar con retraso, si llega.