El torneo comenzó el 14 de junio del año pasado en Estados Unidos y terminó el 13 de julio con Chelsea imponiéndose al Paris Saint-Germain en la final. Las ligas europeas habían acabado a finales de mayo (la Serie A terminó el 25). Unos días de descanso, vuelo transatlántico, vuelta a casa y la nueva temporada arrancó aquí el 23 de agosto. En total participaron 12 equipos europeos y el balance deportivo para casi todos ha sido negativo.

Las dificultades de Inter, Juventus y las demás

Si quitamos a Bayern Múnich, PSG y Porto (estos tres han mantenido un rendimiento más sólido por distintas razones), quedan nueve clubes europeos que están pagando las consecuencias.

Inter: tenía plantilla para dominar en Italia, pero no gana desde hace cuatro partidos oficiales, llega con las piernas pesadas, ha marcado solo dos goles en esos cuatro encuentros y quedó fuera de la Champions tras ser superada físicamente por el Bodø.

Juventus: la situación es aún peor. Está fuera de la zona de Champions, dejó la Coppa Italia tras perder 3-0 con el Atalanta en cuartos y quedó eliminada de la Champions en el play-off ante el Galatasaray.

Otras realidades europeas tampoco convencen:

  • Real Madrid: cuatro puntos por detrás del Barcelona en la liga.
  • Benfica: a pesar de no perder desde la llegada de Mourinho, está a siete puntos del Porto.
  • Borussia Dortmund: nueve puntos por detrás del Bayern y fuertemente perjudicado en Champions por el Atalanta.
  • Atlético de Madrid: a 16 puntos del Barcelona.
  • Salisburgo: cuarto en la fase de play-off en Austria.
  • Manchester City: nueve puntos detrás del Arsenal en la Premier y eliminado en octavos de la Champions por el Real Madrid.
  • Chelsea: campeón del Mundial de clubes pero con 22 puntos menos que el Arsenal en la liga, fuera de posiciones competentes para copas y además ha despedido a Maresca, el entrenador que ganó ese Mundial.

Temporadas interminables

Hablar de coincidencia resulta difícil. La acumulación de partidos, viajes largos y calendarios comprimidos ha pasado factura. Entrenadores que protestan, jugadores enfadados y un calendario poco racional. Nadie parece tomar medidas reales para frenar este deterioro deportivo porque las decisiones las siguen tomando los mismos clubes y organismos que priorizan los ingresos por encima del juego.

Los campeonatos europeos terminan entre el 16 y el 24 de mayo, y el nuevo Mundial de clubes organizado por Infantino empieza el 11 de junio. Resultado: temporadas sin respiro y desgaste físico que se traduce en peor espectáculo y más lesiones. El dinero llega para todos, pero la salud de los jugadores y la calidad deportiva se resentirán si no se cambia el planteamiento.

Conclusión: el torneo en Estados Unidos dejó un título para el Chelsea y un reguero de problemas para casi todos los contendientes europeos. Si el objetivo es proteger el fútbol, toca repensar prioridades antes de que el espectáculo termine por perder su sentido.