Una broma muy bien colocada
Capcom ha celebrado el April Fool's Day con una maniobra que muchos seguidores llevaban tiempo esperando, o temiendo, según el nivel de obsesión de cada uno: ha dado a entender, en tono claramente humorístico, que Pragmata es en realidad un nuevo Mega Man.
El juego de ciencia ficción de Capcom tiene previsto salir a lo largo de este mes, aproximadamente seis años después de su primer anuncio. Eso lo convierte, sobre el papel, en una nueva propiedad intelectual para la compañía. Pero hace cerca de un año parte de la comunidad decidió que no, que aquello no era una IP nueva, sino el regreso encubierto del bombardero azul. La sospecha nació sobre todo por el entorno futurista del juego y por Diana, la chica androide, cuya ropa azul con mangas acampanadas recuerda sospechosamente a un Mega Buster si se mira con suficiente fe y muy poca prudencia.
El vídeo que alimenta el chiste
Ahora Capcom ha decidido abrazar la teoría y llevarla unos pasos más allá. En un vídeo publicado en la cuenta de Pragmata se ve a Diana corriendo por la playa mientras suena la música de los créditos de Mega Man 2. Hasta ahí, ya había material suficiente para que internet hiciera lo suyo.
Pero la compañía no se quedó ahí. En un giro absurdo incluso para una broma de redes, aparece Hugh vestido de una forma que lo hace parecer Mega Man. Luego se revela que no es el héroe azul, sino un traje con esa apariencia, y la cara se abre para mostrar al propio Hugh debajo. El remate llega con un mensaje dibujado a mano por Diana: "Happy April Fool's Day ! :b".
Capcom lo resumió con otra publicación que preguntaba, en esencia, si PRAGMATA es un juego de Mega Man, seguido del inevitable aviso de que era una broma del Día de los Inocentes.
¿Solo una broma?
Probablemente sí. Pero también es una broma bastante elaborada como para que no resulte tentador pensar que la compañía se ha permitido dejar una pequeña puerta abierta para los fans más tozudos.
Así que no, lo más seguro es que Pragmata no sea un Mega Man secreto. Aunque, con algo de suerte, quizá el juego final sí incluya ese enorme y ridículo traje azul como guiño para quienes han pasado meses encajando piezas donde probablemente solo había una campaña de marketing con ganas de hacer ruido. Y, siendo sinceros, ruido no le falta.