Un portátil que no ha venido a impresionar a los jugones
Conviene empezar por lo evidente, porque a Apple no le ha dado por disfrazar este equipo de máquina para jugar. El MacBook Neo es un portátil de entrada de 599 dólares o 599 libras que monta el procesador de un iPhone 16 Pro, así que sobre el papel ya viene con la reputación de ir corto de músculo. Y sí, lo va justo. Pero también resulta bastante más capaz de lo que suena.
Lleva una CPU con seis núcleos, de los cuales solo dos son de rendimiento, una GPU integrada de cinco núcleos y 8 GB de RAM. Nada de esto invita a pensar en 4K, trazado de rayos ni otras alegrías caras. Aun así, el equipo consigue mover bastantes juegos, tanto de Steam como de la App Store de Apple, además de títulos de iPhone y iPad.
Diseño y especificaciones
Por fuera, el Neo parece lo que es: un portátil compacto y limpio. El modelo probado venía en un verde metálico brillante llamado Citrus, aunque también se vende en Indigo, Blush y plata. La pantalla es una IPS retroiluminada por LED de 13 pulgadas, con 60 Hz, y la batería promete aguantar todo el día.
Especificaciones
- CPU: Apple A18 Pro
- NPU: Apple Neural Engine
- Gráficos: integrados, cinco núcleos
- Memoria: 8 GB
- Almacenamiento: SSD de 256 GB, con opción de 512 GB
- Pantalla: 13 pulgadas, IPS con LED
- Resolución: 2408 x 1506
- Frecuencia de refresco: 60 Hz
- Puertos: 1 x USB 3.2 Type-C, 1 x USB 2.0 Type-C, jack de 3,5 mm
- Conectividad inalámbrica: Wi-Fi 6E, Bluetooth 6
- Dimensiones: 127 x 297 x 206 mm
- Peso: 1,23 kg
- Precio: 599 dólares / 599 libras
Puertos, almacenamiento y otros detalles que Apple ha decidido complicar un poco
Aquí es donde se nota que el origen del chip está en un móvil. En un lado del portátil hay dos puertos USB-C, pero no son iguales. Uno es USB 3.2 de 10 Gbps y el otro es USB 2.0. Ambos sirven para cargar, y el USB 3.2 también funciona como salida de vídeo. En la práctica, el escenario más probable es claro: cargador en el puerto lento y hub en el rápido. Muy cómodo. Muy intuitivo. Casi tanto como un manual de ensamblaje.
El problema es que los dos puertos no se distinguen a simple vista, así que toca aprender por ensayo y error cuál es cuál. El sistema, al menos, avisa si conectas un accesorio USB 3.2 o Thunderbolt en el puerto equivocado. Algo es algo.
El almacenamiento también limita bastante el conjunto. 256 GB se quedan cortos con rapidez si instalas aplicaciones de productividad, descargas de streaming y algunos juegos. Además, la unidad ofrece velocidades de lectura de 1.547 MB/s, que equivalen a un rendimiento de PCIe 2.0. No es desastroso, pero tampoco está precisamente para presumir. Y, como detalle final no especialmente amable, el teclado no tiene retroiluminación.
Rendimiento: lo bastante bueno para sorprender, no para presumir
Los números de los tests sintéticos dejan claro que esto no es una bestia. En Wild Life Extreme, la prueba gráfica multiplataforma de 3DMark para móviles y portátiles, el Neo alcanzó 23,3 fps. En Steel Nomad, mucho más exigente, cayó hasta 3,7 fps. El software insistió en calificar el resultado como “bueno”, porque a veces el optimismo de los benchmarks merece su propio departamento.
Juegos probados
- Cyberpunk 2077: jugable a 30 fps con perfil Bajo, resolución 720p y MetalFX en modo rendimiento. La imagen queda algo suave, pero funciona.
- Shadow of the Tomb Raider: en calidad media, con el escalado de resolución al 75 % y FidelityFX CAS, llega a 30 fps a una resolución efectiva de 900p. Para un juego que roza la década, sale bastante digno.
- Civilization VI: a 800p, el Neo llega a 50 fps. No es un prodigio gráfico, pero tampoco lo necesita.
No todo fue perfecto. Al intentar probar juegos de Total War, tanto Warhammer III como Three Kingdoms se instalaban sin problema desde Steam, pero al arrancarlos no llegaban a mostrar partida alguna. El lanzador abría, sí, pero el juego no pasaba de ahí. Curioso, sobre todo porque un MacBook Pro reciente sí puede mover Warhammer III a 50 fps.
Para comparar, el mismo Civilization VI se instaló también en un mini PC con AMD Ryzen 5 7530U que cuesta lo mismo, 599 libras, aunque sin contar monitor ni teclado. Ejecutado en DirectX 12 a 820p, el mini PC rindió a 34 fps. Victoria clara para el Neo, que en este caso sale bastante mejor parado.
Entonces, ¿sirve para jugar?
Como equipo dedicado al juego, no. No hay mucho debate ahí. El MacBook Neo está demasiado limitado para ser una opción seria si lo único que te importa es jugar. Pero como portátil barato, bien construido y capaz de mover partidas ocasionales entre correos, hojas de cálculo y videollamadas, sí tiene sentido.
Su acabado es el habitual de Apple, la pantalla es decente, la autonomía promete buena jornada y, aun con un rendimiento claramente modesto, consigue aguantar más de lo que su ficha técnica sugiere. Incluso su puntuación de un solo núcleo en Geekbench 6 supera la de algunos chips Ultra 9, lo que no está nada mal para un portátil de este precio, por si a alguien le sigue gustando medir la realidad en tablas.
La conclusión es sencilla: no compite con un portátil gaming, ni lo intenta. Pero por 599 dólares o 599 libras, puede hacer de máquina de trabajo con algunos juegos razonables por el camino. Y eso, en el mercado actual, ya casi parece una idea revolucionaria.