El movimiento que lo cambió todo
Amar'e Stoudemire no dudó demasiado cuando le preguntaron cuál había sido el mayor gesto de poder de su carrera. Sí, pudo haber sido aquel momento en el que no ayudó a Shane Battier a levantarse. O incluso la ya famosa competición de mates con la cabeza de Steve Nash, que sigue sonando tan absurda como innovadora. Pero no. Para él, la decisión más importante fue otra.
Stoudemire aseguró que su gran movimiento fue firmar con los Knicks. Explicó que, al marcharse de Phoenix cuando el equipo no quiso pagarle el salario máximo, pudo conectar de verdad con la ciudad de Nueva York. Según dijo, la afición le abrazó y, a partir de ese fichaje, construyó una base de seguidores que lo acompañó durante el resto de su carrera.
En otras palabras, no fue una anécdota de vestuario ni un momento viral antes de que existiera el concepto tal y como lo entendemos hoy. Fue su llegada a los Knicks lo que, a su juicio, definió su etapa profesional.