La llegada de Adrian Newey en Aston Martin venía con mucha expectativa, algo perfectamente comprensible cuando se ficha al ingeniero más famoso de la Fórmula 1 moderna. Pero el propio Newey ha explicado que el Gran Premio de Australia sirvió de aviso incómodo para el equipo: el AMR26, su primer coche diseñado para la escudería, llegó tarde, con sobrepeso y con más problemas de integración de los que nadie quería ver en una sola hoja de incidencias.
Por qué el AMR26 empezó con retraso
Newey se incorporó a Aston Martin en la primavera de 2025 como socio técnico director tras salir de Red Bull. Su llegada generó un enorme interés, pero el calendario no ayudó. Según explicó, el trabajo serio sobre el coche de 2026 no comenzó hasta mediados de marzo de 2025, mientras que varios rivales ya habían pasado sus diseños por el túnel de viento desde el 1 de enero.
El primer modelo del AMR26 no llegó al túnel de viento hasta mediados de abril. Para un equipo que intentaba medirse con una parrilla de máxima exigencia, esos meses perdidos fueron un retraso serio, no un simple trámite administrativo.
Newey admitió que Aston Martin se puso demasiada presión y que quizá calculó mal lo difícil que sería recuperar terreno. También recordó algo obvio, aunque a veces se olvida en la Fórmula 1: los demás equipos no se van a quedar esperando a que termines el trabajo.
Qué problemas técnicos han frenado a Aston Martin
El coche ha estado lejos del ritmo esperado y, en varias sesiones, Aston Martin ha quedado en la parte baja de la tabla de tiempos. Newey señaló dos frentes principales: el chasis y la unidad de potencia Honda.
En el lado del chasis, el AMR26 está bastante por encima del peso ideal. Parte de ese exceso viene de la integración de la unidad de potencia y de las vibraciones que el equipo ha tenido que resolver junto a Honda. Pero Newey también aceptó responsabilidad interna: Aston Martin no hizo un trabajo suficientemente fino para ahorrar peso.
La prisa tuvo un coste muy concreto. Cuando se diseña contra reloj, explicó, el peso suele ser lo primero que se resiente porque no hay tiempo para optimizar cada pieza con el cuidado necesario.
A eso se sumó una elección aerodinámica arriesgada, impulsada en buena medida por el propio Newey. No cree que la dirección tomada sea errónea en lo fundamental, pero sí reconoce que ha generado dificultades que el equipo no había previsto.
Cómo Australia expuso el problema
El Gran Premio de Australia fue, según Newey, el momento en que Aston Martin entendió la escala del problema. Por diferentes complicaciones con la unidad de potencia, el primer rodaje realmente útil del coche no llegó hasta la tercera sesión de entrenamientos libres en Melbourne.
Antes de eso, tanto en Barcelona como en los dos test de Baréin, el equipo pasó demasiado tiempo en el garaje intentando que la unidad de potencia funcionara correctamente con el chasis y la caja de cambios. No es exactamente el tipo de pretemporada que se guarda para el vídeo motivacional.
El problema siguió. Fernando Alonso detectó más tarde fallos con la nueva caja de cambios fabricada internamente, especialmente en Miami y Mónaco. En esas citas, el coche podía perder sincronización de marcha a baja velocidad, un defecto particularmente incómodo en circuitos donde la precisión mecánica importa tanto como la velocidad punta.
Newey resumió la situación con una idea sencilla: durante esa fase, parecía que todo lo que podía salir mal, salía mal.
Qué espera el equipo antes del verano
Aston Martin todavía no ha introducido mejoras desde el inicio de la temporada, pero tiene previsto un paquete importante antes del parón veraniego. Esa actualización será una prueba clave para comprobar si el equipo puede corregir parte del déficit acumulado y convertir la base del AMR26 en algo más competitivo.
El reto, sin embargo, no es solo añadir piezas nuevas. También consiste en entender qué parte del concepto funciona, qué parte necesita una revisión profunda y cuánto margen queda después de un arranque condicionado por el retraso inicial.
Para los aficionados, el interés está en ver si Newey puede trasladar su reputación a un proyecto que, de momento, ha empezado con más fricción que brillo. Para Aston Martin, la lectura es más práctica: el talento ayuda, pero en la Fórmula 1 el tiempo perdido rara vez se devuelve sin intereses.



